Juegos Olímpicos Londres 2012.- Plata para una excelente selección de baloncesto
Gracias. Muchas gracias por demostrar que lo de Pekín de hace cuatro años no fue un sueño y poder volverlo a vivir en Londres. España perdió la final olímpica de baloncesto (107-100), pero tras poner contra las cuerdas a la mejor selección de la historia de los Estados Unidos, tal y como dicen ellos mismos. Los NBA sufrieron, padecieron como en su vida lo han hecho. Protestaban, gesticulaban, pedían ayuda a los árbitros y, ¿quién estaba enfrente? Pues el abanderado y otros once tipos altos y con un carácter y un baloncesto que ha sido capaz de poner en duda el orden establecido desde que el baloncesto se juega con una pelota y dos aros. El que lo dude que repase el vídeo del partido y comprobará como a tres minutos del final, tuvieron que pedir tiempo muerto porque veían peligrar el oro, su oro olímpico, ese que se llevan para Estados Unidos, tal y como refleja el 107-100 final
España peleó por el partido hasta el final y lo hizo con opciones, con posibilidades. Los norteamericanos celebraban tanto las canastas como las decisiones arbitrales. Todo dicho. Gasol, qué segunda parte la suya, y el resto obligaron a LeBron James, Kobe Byant, Paul, Durant y Love a buscar en las entrañas para sacar lo mejor de sí mismo. Lo hicieron porque no tenían otro remedio para poder ganar.
Navarro calentaba antes del partido. Series de tiros de tres. Nueve de diez. Pues así de enchufado inició el partido. Recordó su año en la NBA para meter el respeto, estos tíos no tienen miedo a nada ni nadie cuando hay una canasta de por medio, con una exhibición que llegó a poner a España por delante en el marcador en repetidas ocasiones. Era el inicio del partido, pero el barcelonista con sus doce puntos metió al equipo en el partido desde el primer minuto.
Estados Unidos se veía por detrás en el marcador y sufría, padecía, no se sentía cómoda. Bryant no emitía noticia alguna de su presencia en la final y eran Durant y Anthony los que daban el golpe sobre la mesa, en especial el compañero de Ibaka, que tira triples como el que tira un papel al suelo, vamos que no falla.
Ya con la NBA por delante en el marcador, gracias a su tremenda efectividad y alguna que otra ayuda arbitral, España empezó a tener algunas dudas. La defensa no terminaba de funcionar y los triples parecían marcar el inicio del final, pero la segunda línea, los Ibaka, Sergio Rodríguez y Llull metieron otra vez a España en el partido. Siete u ocho puntos de diferencias no permitían que los norteamericanos se gustaran y hasta el 35-27 del final del primer cuarto no reflejaba lo que estaba sucediendo. La realidad era otra.
El segundo cuarto fue para enmarcar y eso que de vez en cuando los árbitros se encargaban de recordar a todo el mundo que la NBA había venido con la clara consigna de ganar el oro. Y si lo dudaban los árbitros, Lebron James se encargaba de recordárselo cada decisión contraria a sus intereses.
En menos de dos minutos España se puso por delante. 37-39 y 43-44. Nervios y Krzyzewski que no lo ve nada claro, tanto como para pedir tiempo. Quería cambiar la dinámica, pero no veía la vía de escape. Intercambio de golpes y de canastas, pero con España siempre muy cerca, pero que muy cerca, tanto como para terminar a un punto abajo tal y como reflejaba ese 59-58. Sí, sí los números no mienten y los de Scariolo habían ganado un cuarto a USA en la final olímpica.
Nada cambió en el tercer cuarto. Igualdad máxima. Sí, han leído bien. Pau Gasol salió decidido a tirar del carro y a machacar la canasta de los NBA que se sujetaban en Kevin Durant para evitar tener que regresar a Estados Unidos en la bodega del avión. Era un puro intercambio de golpe. Y en eso España tiene a una bestia de ébano, capaz de aguantar las embestidas de los James, Durant, Chandler o quien haga falta. Empate en el parcial y uno abajo en el marcador a final de diez minutos (83-82).
El oro estaba cerca, pero enfrente estaba una selección de doce de los veinte mejores jugadores del mundo. Algunos de los que completan esas dos primeras decenas vestían de rojo como Pau o Navarro, pero el fondo de armario de la NBA les permite mantener el nivel durante los cuarenta minutos de partido. Scariolo decidió jugársela sin base ante el mal partido de Calderón, único que no estuvo como sabe junto a protestón y marrullero de Rudy Fernández, Llull y Navarro eran los encargados de repartir juego, de pensar, pero el oxígeno ya no era el mismo. Pese a ello acertó el técnico, como también lo hizo a dar entrada Sada, San Emeterio y Claver. Diez para Scariolo.
España se mantuvo en el partido hasta el último minuto y puede esta selección, la que ha sido dos veces plata, dos veces campeona de Europa y una mundial, que es la mejor del resto del planeta, pero que está muy cerca de la NBA, mucho más de lo que los norteamericanos se piensan.
