La Brigada de La Legión conmemora el día de la Inmaculada Concepción
Este martes, 8 de diciembre, a las 12:00 horas, en la Base Militar “Álvarez de Sotomayor”, sede de la Brigada de La Legión en Viator, ha tenido lugar una parada militar con motivo de la celebración del día de la Inmaculada Concepción, Patrona del Arma de Infantería, del Estado Mayor, del Cuerpo Jurídico Militar y de los capellanes castrenses.
El Jefe de la Brigada de La Legión, general de brigada D. Marcos Llago Navarro, ha presidido la parada militar.
Por las medidas sanitarias que se encuentra en vigor, ha formado una compañía de honores con distancia de seguridad. Ha sido un solemne acto que se ha reducido a la siguiente secuencia: Revista de la autoridad que ha presidido en acto, alocución del Jefe del Tercio «Don Juan de Austria» 3º de La Legión, coronel D. Pablo Gómez Lera, honores a los que dieron su vida por España, himnos del legionario e Infantería, realizándose a continuación la despedida de la Bandera y el desfile a pie.
Los legionarios son herederos históricos de los soldados que componían los Tercios Españoles de los siglos XVI y XVII, considerados entonces como la mejor infantería del mundo, una infantería compuesta, como lo es La Legión, por españoles y extranjeros persiguiendo un mismo fin: la grandeza de España.
Antecedentes históricos
La protección de la Inmaculada Concepción como Patrona del Arma de Infantería viene ya de muy antiguo y nace de un hecho acaecido en el siglo XVI, en la guerra que los Tercios Españoles de Flandes mantenían en los Países Bajos.
En la pequeña población de Empel, los infantes españoles resistían heroicamente las acometidas de los infantes holandeses, cuando un soldado al excavar una trinchera encontró una imagen de la Inmaculada, tal hallazgo sembró un gran revuelo y fue interpretado como un feliz augurio, contribuyendo a elevar la moral de las tropas, y a salir airoso del asedio al que estaban sometidos.
A la protección de la Inmaculada le atribuyen la salvación y la victoria. Allí mismo se le proclama Patrona de los Tercios de Flandes y se funda la Cofradía de los Soldados de la Virgen Inmaculada.

ALOCUCIÓN DEL ILMO. SR. CORONEL D. PABLO GÓMEZ LERA, JEFE DEL TERCIO DON JUAN DE AUSTRIA, 3º DE LA LEGIÓN CON MOTIVO DEL DÍA DE LA INMACULADA, PATRONA DEL ARMA DE INFANTERÍA, 2020.
Excelentísimas e ilustrísimas autoridades militares, Oficiales, Suboficiales, Damas y Caballeros Legionarios, que en la distancia, nos seguís acompañando en todos y cada uno de nuestros actos con vuestro ánimo y cariño.
En este solemne acto de conmemoración de un día tan importante para la Infantería española, que este año es de obligada sencillez por la situación sanitaria derivada de la pandemia, quiero comenzar mis palabras dando la bienvenida a cuantos nos acompañan físicamente en este patio de armas y a todos aquéllos otros que hubieran querido estar presentes compartiendo con nosotros una fecha de gran significado y tradición en nuestro Ejército.
Hoy, 8 de diciembre, se celebra la Inmaculada Concepción, Patrona de nuestra querida España desde 1760. Además, la Inmaculada es también Patrona de la Infantería española desde 1892, año en el que la Reina Regente María Cristina de Habsburgo-Lorena, madre del Rey Alfonso XIII, la proclamó oficialmente como tal. La Inmaculada es, también, Patrona del Cuerpo Jurídico Militar y de los Capellanes Castrenses, por lo que envío desde aquí nuestra felicitación a ambos cuerpos y en particular a nuestros capellanes de Almería y Ronda, haciéndola extensiva a nuestro querido Páter José María.
Si la proclamación oficial del patronazgo es de hace 128 años, la veneración de la Infantería española por su Inmaculada Concepción se remonta a 1585, con motivo del denominado “Milagro de Empel” que nos ha recordado el relator hace unos minutos. Es por ello que hoy, 8 de diciembre formamos para, públicamente, no limitarnos a celebrar “una fecha” sino los valores, la esencia detrás del patronazgo.
Ese relato nos habla de sacrificio, de acometividad, de no abandonar jamás a nadie, de hombría, de ayuda mutua aun en las circunstancias más calamitosas, de no dejarse vencer por el cansancio, de sobreponerse a todo, al frío, al hambre, a la sed; nos habla de combatir siempre, de no rehuir la dificultad, de cumplir hasta el final, de saber que se buscan los puestos de mayor riesgo y fatiga, de la lucha por unos ideales y de dar la vida, si es preciso, por ellos, sin miedo, con altivez. Nos habla de bravura,de honor, de honra, todo ello por España.
Y todo esto, que vemos reflejado en las estrofas del Himno de Infantería que entonaremos más tarde, no nos es extraño como legionarios, pues son los valores que sustentan nuestro Credo. Y así, con ellos, el soldado español de los Tercios de ayer, el que combatió en la Isla de Bommel, -el legionario de hoy- fue capaz de, en palabras de un Almirante francés, convertirse en ” cinco mil españoles que eran a la vez cinco mil infantes, y cinco mil caballos ligeros y cinco mil gastadores y cinco mil diablos “.
Permitidme que os lea unos fragmentos de un artículo publicado el 8 de diciembre de 1949, por nuestro Premio Nóbel, D. Camilo José Cela, que fue, como nosotros, soldado de la mejor Infantería:
“La Infantería es la guerra a pie firme, la guerra cara a cara, la vida jugada a cara y cruz de la victoria y la muerte.
La infantería es la guerra a cuerpo limpio, y el Infante lidiador que lleva el espíritu armado de un estoque de fuego, como un arcángel de estrellas en la bocamanga.
La Infantería no es la materia, es el ligero y tenue soplo que vivifica. La Infantería no es la masa, es la compañía.
La Infantería no es, a veces, ni el concierto; es siempre la canción arrebatada del solitario centinela, que canta para que el Cabo de Guardia sepa que está vivo.”
“Quien no haya sido Soldado de Infantería quizá ignore que cuando el hombre se cansa, aún le faltan muchas horas y muchas leguas para cansarse. Porque el secreto de la Infantería, (nosotros estamos hablando naturalmente de la Infantería Española, la de las cornetas en el cuello de la guerrera) es el de sacar fuerzas de flaqueza y hacer de tripas corazón. Que nunca más noble fin tuvieron, ni nada mejor pudieron servir.
Quien no haya sido Soldado de Infantería no sabe, que cuando el hombre se lanza, cuando al hombre se le calienta la sangre, lo más difícil es pararlo y enfriarlo. Porque el otro secreto de la Infantería es el de calentar el aire con la mirada y darse cuenta de que la batalla terminó cuando el Soldado crea que estaba empezando.”
Esta es la esencia del espíritu del infante español, que viene de los Tercios de Flandes y nosotros somos, con nuestra pica, ballesta y arcabuz, herederos y depositarios de todo ese espíritu. Quiso nuestro fundador que así fuera y que la Legión formara el que había de ser su emblema con las armas de los soldados de los Tercios que pasearon la Bandera por medio mundo.
Tenemos hoy muchos motivos para estar orgullosos en este año que ha transcurrido desde la última Patrona, pues la pica, la ballesta y el arcabuz han paseado, en el año de nuestro Centenario con honra y honor por Líbano, Mali, Irak y Afganistán, y también en el suelo patrio en ayuda directa a la sociedad de la que nacemos y a la que servimos, en las Operaciones Balmis y Baluarte, haciendo realidad tangible esos valores que movieron al soldado de los Tercios de entonces y que guían a los de los Tercios de ahora.
Antes de finalizar quiero tener un especial recuerdo por todos los caídos de la Infantería y en particular por los que han perdido la vida durante este año en cumplimiento de su deber. Os invito a elevar por ellos un pensamiento, una plegaria cuando suene el Toque de Oración y a escuchar sus voces, junto a las nuestras, cuando entonemos el Novio de la Muerte y los Himnos de nuestra Infantería y La Legión.
Quiero terminar reiterando mi felicitación a todos los infantes españoles y rogándole a la Inmaculada Concepción y a nuestro Cristo de la Buena Muerte que no nos dejen nunca de la mano en nuestro servicio a España.
