La explotación de los recursos pesqueros y la presión urbanística acosan la sostenibilidad del mar de Alborán
El seminario, que tiene un carácter interdisciplinar, cuenta con la participación de ecólogos, científicos pesqueros y responsables económicos y sociales de ambas orillas. También, con un taller para los alumnos que servirá para comparar la percepción que existe sobre la sostenibilidad ambiental del Mar de Alborán al norte y sur del Estrecho.
Según explica Hermelindo Castro, director del curso de verano, la idea es poner de acuerdo a los investigadores con los gestores del medio marino y con los usuarios (barcos, empresarios turísticos y pescadores industriales y artesanales). “Creemos que esta es la primera piedra que marca la dirección correcta de lo que debe ser un proyecto de sostenibilidad para el Mar de Alborán y que debe hacer compatible el mantenimiento de los procesos ecológicos esenciales con el aprovechamiento de los recursos”, apunta.
Castro reconoce que existe una “asimetría clarísima” entre el norte y el sur, sobre todo “a pie de calle”, en lo que respecta al desarrollo de una conciencia ciudadana sobre la necesidad de la protección de los ecosistemas. Aunque es difícil, el director del Centro Andaluz para la Evaluación y Seguimiento del Cambio Global (CAESCG) de la Universidad, señala que sería muy importante construir un mismo lenguaje en ambas orillas “porque los ecosistemas no distinguen entre francés, bereber o español”. “Tenemos la obligación de buscar indicadores de seguimiento del cambio global que puedan ser entendidos por un pescador marroquí y otro de aquí”, asegura.
Esos indicadores señalan que los principales problemas que acechan al Mar de Alborán son dos: la pesca industrial y la presión urbanística. Castro explicaba hoy que la pesca industrial ha destrozado caladeros de manera demoledora que ya será difícil que se recuperen y que en la orilla norte tampoco se puede presumir de haber sido sostenibles ni respetuosos con los ecosistemas con interés comercial. “Los hemos explotado por encima de su capacidad de carga y han colapsado algunos de ellos. Y ahora estamos explotando los de la orilla sur. Hay zonas vulnerables que hay que reconducir rápidamente”, cuenta.
El otro gran riesgo –hay más, por ejemplo, el tráfico marítimo ya que por el Estrecho de Gibraltar pasa el 30% de toda la navegación mundial-, es que se está utilizando la costa para convertirla en una muralla de cemento. Para Hermelindo Castro es “muy preocupante” que la orilla sur está imitando “descaradamente” el modelo urbanístico desarrollado en el litoral español a lo largo de los últimos 50 años.
