La fiscal Elena Fernández se ratifica en la petición de prisión permanente revisable para Ana Julia Quezada y asegura que la acusada tenía “inquina” hacia el pequeño Gabriel
La fiscal Elena Fernández se ja ratificado este martes en la petición de prisión permanente revisable para Ana Julia Quezada.
sus alegatos finales ha expuesto que el juicio se ha desarrollado “con todas las garantías procesales” y que “ha quedado acreditado que cometió un delito de asesinato con alevosía y dos delitos de lesiones en las personas de los padres de Gabriel Cruz. Además ha interesando la agravante de “parentesco”, porque la víctima era hijo de su pareja sentimental. Ha considerado la fiscal que “la versión de la acusada es “inaceptable”.
Ha detallado, asimismo, que ha quedado acreditado que tenía “inquina hacia el niño” y que “ella era consciente de lo que quería hacer y lo ejecutó con absoluta frialdad”, añadiendo que el día del crimen se alinearon “todas las circunstancias” para que ella pueda llevar a cabo su plan. Y es que, según la fiscal, el niño representaba un obstáculo para ella. Le incomodaba en sus planes en su relación personal. “También quería romper el vínculo afectivo entre los padres y había inquina hacia la madre: insultó a la madre en una conversación telefónica y cuando declaró Patricia estuvo imperturbable y fría, ajena al dolor de la madre del niño”, ha expuesto.
Ana Julia Quezada es una “persona que miente desde el minuto uno; la única verdad que ha dicho es que mató al niño”, ha señalado Elena Fernández. A la fiscal le sorprende que la defensa mantenga que la muerte fue accidental, “lo que ofende a la inteligencia y el sentido común de los miembros del jurado”.
Según la fiscal, “los forenses dicen que –la muerte- se produce en una secuencia única, no hay agonía, porque la fuerza es tan desproporcionada que le provoca la muerte por asfixia. No hay secuencias diferenciadas”, ha expuesto.
El día de su muerte, “el niño está confiado e inocente, desprevenido y a sangre fría lo proyecta contra una superficie plana y contundente y se ocasiona hematoma frontal y, tras ese impacto, procede a taparle con las dos manos los orificios respiratorios hasta vencer la resistencia de la víctima. El niño no tuvo ninguna posibilidad de defenderse”. “Esto es un delito de asesinato con alevosía”, sentenció.
“Creemos que queda acreditado que la muerte se produce proyectándolo contra el suelo, asfixiándolo y a sangre fría. Todo en un acto único que dura de 10 a 20 minutos. No hay ensañamiento, como plantea la acusación particular”, matizaba la fiscal.
Para Fernández, “está claro que pretendía deshacerse del cadáver. No pretendía suicidarse. La confesión de Ana Julia no es veraz, es interesada, porque la detienen con el niño en el maletero y ofrece una versión irreal para obtener una menor pena”.
