LA GACETA.- El Gobierno pedirá hoy el plácet para más de 30 embajadores españoles
Mariano Rajoy y José Manuel García-Margallo acometerán hoy una pequeña revolución en la diplomacia española. Según ha podido saber LA GACETA de fuentes de toda solvencia, el Gobierno pedirá hoy el plácet para más de 30 Embajadas españolas, entre ellas las de significación superlativa, como Washington y El Vaticano, de donde serán desalojados Jorge Dezcallar y María Jesús Figa. El primero será sustituido en Estados Unidos por el ex ministro de Defensa Federico Trillo, mientras que para la residencia en la Santa Sede suenan con fuerza varios nombres de mucho pedigrí político, como es el caso de Francisco Camps.
Otra de las plazas clave para esta legislatura de trinchera económica es la de Berlín, adonde se asignará a Pablo García Berdoy, que ya ejerció de embajador en Bucarest. De acuerdo con la misma información, Asuntos Exteriores mantendrá su confianza en Alberto Navarro y Carlos Bastarreche para la representación rojigualda en Rabat y París, respectivamente.
En idéntica línea de nombramientos, el asturiano Jorge Hevia Sierra, licenciado en Derecho por la Universidad Autonóma de Madrid y doctor en Derecho Canónico por la Universidad Santo Tomás de Aquino de Roma, tomará asimismo un avión con destino Washington como representante ante la Organización de Estados Americanos, mientras que José de Carvajal Salido, con experiencia en Filipinas, Japón, Ginebra, Irlanda y Marruecos, será destinado a Bruselas como embajador ante la OTAN.
Nicolás Pascual de la Parte, antiguo jefe de la Unidad para las Relaciones con Naciones Unidas y America Latina del Consejo Europeo, se desempeñará en Estrasburgo, sede del citado Consejo, en el Comité Político de Seguridad.
El nerviosismo en el Cuerpo Diplomático a la espera de las designaciones es patente, toda vez que el periodo de reparto de destinos se ha dilatado sobremanera desde la toma de posesión del ministro de Asuntos Exteriores, allá por el 22 de diciembre del año pasado. Hasta el momento, Margallo sólo había apuntado de forma oficiosa al futuro inquilino de la Embajada de Pretoria, Juan Sell.
No conviene olvidar que uno de los ejes de la política de Margallo ha sido, al menos de palabra y promesa, la eliminación de las Embajadas políticas, y habrá que comprobar si los nombramientos del día de hoy van a incidir en dichos valores. El sistema de premios a la lealtad y el partidismo alcanzó su punto álgido con Miguel Ángel Moratinos en Asuntos Exteriores, cuando el número de políticos asignados a puestos diplomáticos superó la decena, algo que ha sido una constante en los Gobiernos de Rodríguez Zapatero.
La determinación del ministro a la hora de premiar al Cuerpo Diplomático (él, precisamente, no pertenece a dicho colectivo, pero asegura comprender este enfado) podría estar detrás de varias sustituciones. Mención especial merece el nombramiento de Federico Trillo y, probablemente, el del nuevo inquilino de la Embajada ante la Santa Sede. El ex ministro de Defensa, a quien se situaba en el primer Gobierno de Rajoy, encaja perfectamente con la definición de “hombre excepcional para una situación excepcional” que estableció Margallo como supuesto irrenunciable para que un político fuera asignado a una Embajada.
