La izquierda de ayer
Aunque el PP esté en el Gobierno, y pretenda, encastillado en su mayoría absoluta, consumir la legislatura, estamos ya en una etapa postPP, puesto que, bajo el pánico a la quiebra de la empresa con dicha marcha (muy rentable para sus dirigentes, tanto en A como en B) el Partido Popular ha entrado en un proceso autodestructivo irreversible. Para esa nueva etapa, a tenor de las encuestas, lo que se detecta es una gran corriente abstencionista que no encuentra referencias y un giro a la izquierda, con el ascenso de IU y UPyD, que es una izquierda patriótica, pero socialismo al fin y al cabo. El horizonte aparece marcado por indeseables tripartitos. Lo que llama a la puerta es la izquierda de ayer.
Porque, en primer lugar, no estamos ante una alternativa, sino ante más de lo mismo, ante la fragmentación de la misma casta, en la quenlos partidos dinásticos son incapaces de sostener el sistema que se cuartea. Ese horizonte indeseable de tripartitos, con PSOE e IU, y quizás UPyD, cuya alma originaria es de izquierdas, aunque pesque en los caladeros del exvotante del PP, no aporta nada nuevo, ni ofrece solución alguna.
Es la izquierda de ayer, más vista que el tebeo, con su adoración al Estado que es el problema, con su catarata de tópicos políticamente correctos, con su odio a los valores occidentales de libertad, con su tendencia a vivir a costa de los demás y a instalarse en el Presupuesto. No, esa izquierda de ayer no trae aire fresco, sino el ventarrón corrompido de sus ideas caducas. Es la izquierda que gobierna ya en Andalucía, con una exacerbada cultura de la subvención, con exaltación del clientelismo y enfangada en la corrupción.
Si según el Eclesiastés, no hay nada nuevo bajo el sol, eso es absolutamente predicable de la izquierda de ayer. No hay nada nuevo en el PSOE, donde el liderazgo de Alfredo Pérez Rubalcaba resulta tan ajado que avergüenza a sus correligionarios. A Rubalcaba le puso el felipismo para sostener un mínimo de estabilidad que permitiera el mantenimiento del feudo andaluz. Misión cumplida. A cambio o al tiempo, el PSOE se ha convertido en marginal en el resto de España. Y, sin embargo, en el futuro, puede aspirar a tocar más poder que el PP si se estructura una especie de frente popular contra el PP. No tiene, eso sí, recambios. Son todos tan políticos profesionales que hasta los más jóvenes resultan viejos y renovables. Es el caso de Eduardo Madina, que lleva toda la vida viviendo de la política, con su esposa colocada en Telefónica. Incluso la última aparición rutilante, Beatriz Talegón, es un manojo de contradicciones. Una política profesional a tiempo completo que critica las reuniones socialistas en hoteles de cinco estrellas como invitada a ellas, que no ha hecho otra cosa que vivir becada y bien pagada por la Internacional Socialista y para la que Cuba no es una dictadura. ¡Qué Santa Lucía le conserve la vista!
Lo de Izquierda Unida es una ficción. Donde gobierna, en pocos sitios, no ha alcanzado menores niveles de nepotismo y corrupción que el resto. Su voz nunca se escuchó con el clarín de la denuncia en los Consejos de Administración de las cajas. En CajaMadrid y Bankia su representante se vendió al mejor postor, a Miguel Blesa, primero, y a Rodrigo Rato, después.
En cuanto a UPyD nació apoyada por el aparato de propaganda de Esperanza Aguirre para debilitar a Rajoy pero ha tomado vuelo propio. Rosa Díez no es nueva en la plaza, aunque pretenda parecerlo. Es digna su defensa de la unidad de España. Acierta en los diagnósticos mucho más que en las soluciones y sus propuestas de intensificar la proporcionalidad empeorarían los males patrios. Quiero mostrar mi respeto por Toni Cantó que, con luces y sombras, no se ha plegado a lo políticamente correcto.
La farmacopea de todo este mundo se ha probado mil veces y siempre, sin excepción, ha sido contraproducente y en dosis de coherencia, venenosa. Las mareas, verde y blanca, son grupos de mareados, de funcionarios exigiendo el mantenimiento de su status ineficiente y oneroso y de aparatajes estatales que sólo funcionan, y mal, muy mal, con cargo a deuda; que son, literalmente, insostenibles.
La izquierda se ha tornado ultraconservadora y trata de utilizar el miedo de la gente a perder la tutela estatal, sin percibir que es precisamente su mundo el que ha muerto y que el gran error del PP es que está haciendo socialismo, que ha subido los impuestos por encima de las propuestas de IU. Las recetas keynesianas, que propugna la izquierda más leve, la socialdemócrata, que son la gran tentación contra la diabolizada austeridad, acaban de ser puestas en marcha en Japón con resultados catastróficos.
El mal de esta austeridad es que es el saqueo de la casta parasitaria a las clases medias, a los indefensos, por unos políticos que no quieren ser austeros y pretenden seguir con sus privilegios. El mal está en los políticos. PSOE, PP, IU e UPyD la misma mierda es. La izquierda de ayer es vieja, pertenece a la vieja política y lo que se precisa, como alternativa real, es una política nueva.
-Enrique de Diego-
