“LA LLAMÁ”
Nacido en el sevillano barrio del Tardón en 1966, José Antonio Navarro Arteaga es considerado a sus 46 años de edad uno de los más consagrados imagineros de la estatuaria procesional andaluza de los veinte últimos años. Si bien su aprendizaje se inicia precozmente con los maestros Juan Antonio González y Juan Ventura, pronto se emanciparía, abriendo taller propio en la popular calle Magallanes, trasladándose posteriormente a su actual emplazamiento en la calle Pureza, donde conjugará la técnica clásica con la moderna.
A partir de un nacimiento de 32 piezas, comenzarían los primeros encargos. Se inició con el paso de Misterio malagueño de la Pollinica, obra juvenil, presagio de su evolución plástica posterior. Continuarían con la nueva efigie del Cristo del Amor en su Prendimiento para la Cofradia del Perdón (1992), sita en la Parroquia jienense de Cristo Rey y posteriormente el resto del conjunto escultórico.
Tenemos en Almería el privilegio de contar con una de sus obras más sublime, uno de los mejores misterios contemporáneos de la última cena del Señor en España, sin temor a equivocarnos, contratada entre 1996 a 1999 por la Hermandad Eucarística y Cofradía de Nazarenos de la Santa Cena y María Santísima de Fe y Caridad. Iconográficamente, la santa cena almeriense representa el momento en que Jesús acaba de cenar con sus Apóstoles y celebrado el lavatorio de pies, anuncia al traidor, con gran algarabía entre los presentes. Arteaga representa a Cristo erguido, realizado en madera de cedro, en actitud dialogante y mirada preocupada. El grandioso conjunto escultórico es completado por San Pedro, San Juan, San Simón, San Andrés, San Felipe, Santiago el Menor y San Bartolomé, que preguntan sorprendidos por el traidor, además de San Mateo, Santo Tomás, San Judas Tadeo y Santiago el Menor que recelan de Judas Iscariote, que abandona el plano. También han salido de sus manos las cartelas del Paso del Misterio.
Para la Hermandad Sacramental de Nuestra Señora del Carmen, Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso, con sede canónica en la IglesiaParroquial de San Pío X, del almeriense barrio del Zapillo, ha tallado dos titulares. La actual obra de Nuestra Señora del Carmen, que sustituye a una anterior, del imaginero almeriense Juan Antonio Criado López (1995), fue acabada por el sevillano en 1998 y es una advocación mariana que tiene su origen en el Monte Carmelo, de Palestina y en los inicios de la vida monástica. Pero estala su genio en Nuestro Padre Jesús del Gran Poder (1996), de gran parecido a la talla sevillana de Juan de Mesa, tanto en su decidido marchar, de amplia zancada, como en el abatido gesto, no exento de serenidad. Un solitario Cristo, erguido, revestido con túnica morada y con su cruz a cuestas, que dirige su triste mirada al suelo camino del Monte Calvario.
El día 9 de julio de 2001 la Muy Ilustre y Venerable Cofradía Sacramental de Nuestra Señora de las Angustias y el Santísimo Cristo de la Buena Muerte (del Barrio de la Loma de la Mezquita, El Ejido) encargó al escultor sevillano esta imagen del Crucificado. Siendo bendecida en 2002 por el Obispo de Almería, es portada por Caballeros Legionarios pertenecientes a la Brigada de la Legión Rey Alfonso XIII.
Por último, en 2002 concluye también la imagen de Nuestro Padre Jesús de Pasión Cautivo, de la Real e Ilustre Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y San Juan, Paso Blanco de Huércal-Overa. Iconográficamente, la imagen del Cautivo responde al modelo impuesto por el Cristo de Medinaceli y representa el momento en que Jesús, tras ser apresado en Getsemaní, fue abandonado por sus Discípulos, que huyeron temerosos. Cristo, de pie, con túnica blanca, maniatado con cíngulo dorado, refleja en su rostro un profundo desconsuelo.
El prolífico imaginero, escultor y restaurador Luis Álvarez Duarte nació el día 22 de mayo de 1949, en la sevillana y populosa Huerta de los Granados, barrio de la Trinidad. Con tan solo 12 años se atrevió con la Virgen de los Dolores, de San José Obrero, pero la fama le llegaría tras dos dolorosas más (la Virgen de la Concepción de la localidad cordobesa de Palma del Río y la Virgen de la Amargura de Constantina, Sevilla) con la Virgen de Guadalupe, que presentó con 15 años a la Cofradía de Las Aguas, también de Sevilla.
En Almería, intervino en 1982 en las manos de la Virgen del Consuelo (de Castillo Lastrucci). Contratado por la Hermandad de Estudiantes, policromó la talla de la Virgen del Amor y la Esperanza (1989) y actuó en el grupo de la Oración en el Huerto a consecuencia del incendio en la Catedral la fatídica madrugada del Jueves Santo de 1996. Su último trabajo como restaurador en nuestra Provincia fue colocar unas nuevas pestañas en la Dolorosa de la Cofradía del Silencio (2001).
Se estrenó como Imaginero en Almería en 1989 con una espléndida talla de María Santísima de Fe y Caridad, titular mariana de la Hermandad Eucarística y Cofradía de Nazarenos de la Santa Cena: gubiada en cedro, obra de singular ternura y delicadeza cuyo rostro, de inefable belleza, parece cobrar vida gracias a sus grandes ojos. La boca, de temblorosos labios, deja escapar un profundo suspiro para tender su mano derecha hacia los fieles, brindando un pañuelo para enjugar sus lágrimas.
También ha trabajado para la Hermandad y Cofradía de Nazarenos de María Santísima del Rosario del Mar en sus Misterios Dolorosos, Nuestro Padre Jesús de las Penas en el Abandono de sus Discípulos y Santa María Magdalena. Como anécdota, contar que Nuestro Padre Jesús de las Penas (bendecida en 2001) fue originariamente tallada en el 92 para ser el titular cristífero de la Hermandad de los Dolores de San José Obrero de Sevilla, bajo la advocación de Cristo del Gran Amor, pero ciertas desavenencias lo impidieron. Cautivo por la traición de Judas Iscariote, presenta las manos atadas por delante del cuerpo. Ladea levemente la cabeza hacia la derecha y dirige la mirada al suelo, abatido ante el cruel destino.
María Santísima del Rosario del Mar, bendecida el 24 de marzo de 1996, es igualmente suya. Posee 7 lágrimas de cristal por ser siete los dolores sufridos por la Virgen. Las manos aparecen extendidas, elevando los ojos al cielo en busca de consuelo para su aflicción, ladeando dulcemente la cabeza hacia la derecha. Pese a su tierno rostro, ofrece detalles de su madurez en sus facciones, de gran expresividad y fineza de rasgos.
Los representantes de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Pasión en su Tercera Caída y María Santísima de los Desamparados le pidieron una copia del Cristo de las Tres Caídas de Triana, pero se negó. Dando a luz una imagen única y portentosa en 1992: el Señor de Salud y Pasión, cuya iconografía representa el momento en el que el Señor hinca su rodilla en tierra por tercera vez.
Cierra su producción cristífera en Almería y único crucificado, con una anatomía de veracidad impactante, por el momento, el Santísimo Cristo en su Divina Misericordia, encargo de la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores, de Roquetas de Mar en 1999, que sustituyó al Cristo del Perdón. Presenciamos a Jesús medio muerto en la cruz momentos antes del descendimiento, con los ojos casi cerrados.
La más reciente María Santísima de los Desamparados acabada en 2000 es otra muestra sublime de Virgen dolorosa más dramática de lo habitual, de madera de cedro policromada con otra constante del imaginero: el mentón partido con un hoyuelo.
Siendo los últimos trabajos (o en proyecto) del consagrado Álvarez Duarte un monumento al cantante Raphael, un San Antonio para la Provincia de Granada, la Virgen de los Ángeles de Málaga, Virgenes para Elche y Ayamonte, Dolorosa para Bollullos, Cristo Crucificado para la Cofradía de Estudiantes de Linares, Cristo de la Clemencia de Hellín (2010) y acometerá próximamente el Cristo de la Columna, de Alcalá de Henares. No ha hecho nunca una Piedad con un Cristo muerto.
Ginés Valera
Diputado de Comunicación de la Santa Cena
