La presidenta de la Junta de Andalucía da luz verde a la expropiación de la Catedral de Córdoba a los católicos
Se nota que las elecciones autonómicas están más cerca y se nota que la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, no quiere que IU le gane “por la izquierda” y desinfle más al PSOE-A. Porque de otra forma esta locura sólo puede ser por un rebrote de ese histórico y rancio anticlericarismo de la izquierda española que nos hace revivir un horror y una tragedia que la mayoría de los españoles intentamos superar. Porque de no ser así, no se entiende la postura que la Junta mantiene ante el intento de organizaciones afines al PSOE e IU, por lo menos si financiadas por la Junta de Andalucía, para expropiar la Catedral de Córdoba a los católicos.
Pero desgraciadamente todo apunta al beneplácito de Susana Díaz a este ataque a los fieles católicos y a la propia Iglesia, cuando su delegada en Córdoba, Isabel Ambrosio, declaraba recientemente que: “La Junta de Andalucía es una institución seria y lo que ha hecho ha sido encargar un informe jurídico para ver si es competente” para reclamar la titularidad de la Catedral de Córdoba y que en caso afirmativo “hará todo lo que tenga que hacer”, amparándose en las 80.000 firmas recogidas por la Plataforma Mezquita-Catedral de Córdoba.
Susana Díaz, que personalmente no se define, aunque mueve a sus peones, se escuda para seguir adelante en la campaña de recogida de firmas de asociaciones como Europa Laica, Andalucía Laica, Córdoba Laica, Colectivo Promete, Comité de Solidaridad con América Latina en Córdoba, Asociación Kala de jóvenes inmigrantes y otros grupos más a los que les une, además de un odio visceral a todo lo que huela a católico o iglesia, la ideología de extrema izquierda y recibir jugosas subvenciones de la Junta de Andalucía; lo que pone en duda que hablemos de una iniciativa verdaderamente ciudadana y no de una acción política más de esa izquierda radical andaluza, la misma que pide la concesión preferente de la nacionalidad española a los descendientes de los andalusíes o la independencia de Andalucía de España y su integración de la Umma islámica. Muy mal debe estar el PSOE Andaluz y Susana Díaz para irse de excursión al monte con semejantes compañeros.
Nada parece poder parar a Susana Díaz en su intento, independientemente de los motivos, de arrebatar a la Iglesia la Catedral de Córdoba, aunque ello suponga ir en contra de la historia, de la ley y los acuerdos internacionales, a pesar de desgañitarse en los mítines intentando enarbolar la bandera de ser una política de estado. A la presidenta de la Junta le da igual que los expertos en la materia le estén advirtiendo de que no es aplicable en este caso la tesis del dominio público, que la inmatriculación del inmueble es precisamente el procedimiento legal para escribir en el registro estos edificios, la propia Ley del Patrimonio Andaluz o incluso la libertad religiosa y de culto, derechos fundamentales protegidos por nuestra Constitución, además de los compromisos que recogen los acuerdos de España con la Santa Sede.
Por lo que difícilmente tendrá en cuenta la socialista Susana Díaz los aspectos históricos como que anterior a la invasión musulmana, en el terreno en que los conquistadores construyeron la mezquita, ya existía desde el siglo IV una basílica cristiana dedicada a San Vicente, que con su ocupación se prohibieron los cultos cristianos, se destruyó el templo y sobre sus ruinas construyeron la Mezquita de Córdoba. Hasta que la ciudad fue reconquistada definitivamente por el rey Fernando III el Santo, que restituyó la titularidad del edificio a la Iglesia.
Y es que el socialismo moderno que decían surgió de Suresnes ha sido un espejismo y hoy vuelve a sus viejos planteamientos del siglo XX, por lo que pocos dudan de que Susana Díaz hará todo lo posible por facilitar la “desamortización”, como afirman la Plataforma, de la Catedral de Córdoba a la Iglesia y dedicarla a uso civil, para después llegar a algún tipo de acuerdo con los representantes islámicos que les permita algún tipo de uso, en todo caso este escándalo le servirá como arma de confrontación con el Gobierno del PP y garantizarse los votos anticlericales de Andalucía.
Aunque tarde, esa masa de ciudadanos indignados que no se manifiesta nunca comienza a reaccionar y no son pocas las campañas de recogidas de firmas que también se han iniciado para quitarle a la presidenta su principal argumento, el “apoyo popular” a la iniciativa de expropiar la Catedral a la Iglesia, como la emprendida por HazteOir.org, que en pocos días está a punto de alcanzar también esas 80.000 firmas.
La pregunta es ¿tendrán para Susana Díaz el mismo valor las firmas de los ciudadanos que dicen no a la expropiación de la Catedral de Córdoba o se le verá el “plumero”? Lo vamos a ver muy pronto, pero mientras tanto podemos ponerla en evidencia colocándole sobre la mesa más firmas que los que nos quieren quitar nuestra Catedral, y podemos hacerlo firmando en
http://www.hazteoir.org/alerta/56781-no-expropiacion-catedral-cordoba


