La soledad del político socialista de Gádor, Juan Antonio Almansa Almansa
Pocas veces una fotografía dice tanto con tan pocas palabras. Tomada durante el Pleno municipal del Ayuntamiento de Gádor celebrado el lunes 13 de enero, donde se daba cuenta de la renuncia de la portavoz socialista Maribel Juárez, muestra vacía la bancada socialista, con la única presencia de uno de sus concejales, de los 4 que eligieron los gadorenses, la del omnipresente Juan Antonio Almansa Almansa.
¿Pero cómo se ha llegado a esta situación? Sencillamente porque no todo en política vale y cuando se actúa de mala fe durante una trayectoria de más de 30 años en política, al final el tiempo, aunque parezca tarde, pone a cada uno en su sitio.
Aparentemente avergonzado y cabizbajo, a Juan Antonio Almansa le toca ahora reflexionar ¿por qué al final del camino se encuentra en la más absoluta soledad política? De cómo media vida obsesionado con la persona de Eugenio Gonzálvez termina trastornando la realidad. De cómo dirigiendo a unos y a otros, pensando exclusivamente en un objetivo personal y personalista, hace que al final compañeros de partido desaparezcan hartos de que se les utilice.
Juan Antonio Almansa debería aprovechar encontrarse sólo en el Ayuntamiento y en el PSOE para pensar detenidamente si compensa salirse de la crítica política y no importar los daños colaterales a la familia de su adversario. Debería meditar si es buena tanta ofuscación, capaz de llevar a los tribunales a un alcalde, y no por llenarse sus bolsillos, sino por traer a un pequeño pueblecito de Almería una Escuela de Música y un Salón de Actos; si merece la pena tanto odio acumulado capaz de hacer que no suelte el cuello de su presa si se cree que la presa está atrapada.
Almansa debería repasar si privar a un pueblo como Gádor y a todos sus vecinos del progreso trae cuenta, como fue la lucha sin cuartel que llevó años atrás para evitar que la conexión Autovía del 92 – Gádor, por la Carretera de Paulenca, fuese una realidad, y todo porque la casa del Alcalde, como la de otros muchos vecinos, estaba en las cercanías.
El socialista Almansa debería plantearse si trae cuenta no dejar pensar y actuar en libertad a sus compañeros de partido y no maniobrar constantemente para que sean sus criterios los que primen sobre la mayoría, sin importarle para ello ir dejando por el camino a muchos socialistas de Gádor.
Los que conocen bien a Juan Antonio Almansa Almansa dicen que no, que como el capitán del Titánic se amarrará al timón del barco del socialismo de Gádor y se hundirá con él. Que esa obsesión enfermiza no le hará ver en la situación a la que él mismo se ha llevado y que buscará otras personas a las que poder seguir dirigiendo su proyecto político, que no es otro que acabar con Gonzálvez, sin darse cuenta que es ese empecinamiento lo que ha acabado con él.
Si no es capaz de darse cuenta el propio Almansa del desastre personal y político al que ha llevado al PSOE de Gádor, deberá ser el secretario general de los socialistas almerienses, Sánchez Teruel, quien tome nota; aunque sólo sea por justicia para los militantes, simpatizantes y socialistas de Gádor que no se merecen la grave situación donde su líder, Juan Antonio Almansa, les ha llevado y a la profunda crisis que vive en estos momentos el PSOE de Gádor.
