La tele del pecado
Todos los Gobiernos, sin excepción, quieren controlar las televisiones públicas.
El Poder, todos los Gobiernos, están locos por la música; pero no por la melódica, sino por la de la propaganda fácil y complaciente. Por eso todos, sin excepción, quieren controlar las televisiones públicas. Nos toman por idiotas cuando dicen que no les guía otro interés que el del servicio público, el pluralismo y todas esas mentiras. La realidad es muy otra. Pero algo de tontos sí debemos de tener cuando les compramos esa mercancía averiada y las teles públicas siguen teniendo no poca audiencia. El PSOE se ha pasado de listo y creyendo que el PP de Rajoy no tendría pulmones para dar un golpe de timón, forzó la máquina manteniendo a sus lacayos en RTVE; pero, “por fas o por nefas”, el caso es que, seguramente, aguijoneado por los suyos y por el descaro de esos lacayos socialistas de la Corporación Pública, Don Mariano ha dicho ¡Se acabó!, y el cuento se acaba.
Y ahora, el Rubalcaba del Gobierno Zapatero que hizo un ERE espectacular de casi 5.000 personas en RTVE, que nos costó un congrio y la yema del otro, ese mismo Rubalcaba, que ha contribuido a diseñar un modelo de televisión que ha desembocado en el duopolio publicitario de Telecinco y Antena 3, va a verse privado del único instrumento de poder propagandístico que aún le quedaba. Vamos a ver cómo le responden en el plano político las del duopolio; pero les está bien empleado por haberse pasado de frenada: la avaricia rompe el saco y el saco de la bilis de la gaviota acabó por reventar.
Ojalá que el Señor González-Echenique sea tan buen gestor como dicen y meta en cintura todo lo desmadrado, que no sustituya a unos privilegiados por otros y que adelgace el monstruo tanto como sea necesario. Y Dios quiera también que el PP reconduzca el modelo de televisión en general para provocar, de verdad, pluralismo televisivo en España, huyendo de ese duopolio al que antes me he referido.
-Miguel Durán-
