La verdadera crisis de España: del heroísmo a la cobardía
El último sondeo del CIS sobre el grado de identidad de los españoles ha sido devastador. De ser ciertos estos resultados, siempre hay que tener cierto recelo a las encuestas, la otrora poderosa España, cuna de héroes y heroínas de renombre internacional, impulsora de muchas de las mayores gestas de la historia e impulsora de nuevos mundos; hoy se dejaría pisotear por cualquiera sin oponer la menor resistencia.
Según este sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas, que fue encargado a finales del año pasado por el Instituto Español de Estudios Estratégicos, sólo un 16,3 % de los españoles estaría dispuesto a participar en la defensa de su nación, un 22,4% duda y claramente un 46,1% de los encuestados no lo haría.
A tenor de esta encuesta, la mitad de los españoles se dejaría invadir por otros pueblos y otras culturas, aunque fuesen totalmente contrarias a la suya, y se conformarían con la pérdida de derechos y libertades de las que actualmente gozan.
Traducidos estos datos a román paladino quiere decir que millones de españoles que se hartan de alcohol y diversión los fines de semana, que acuden ligeros de ropa a nuestras playas, que gozan de impunidad legal para decir lo que quieran y como quieran, que hacen gala de vivir en uno de los países donde más permisividad sexual existe o donde más cotas de libertades se disfrutan en todos los sentidos; estarían dispuestos, de la noche a la mañana, a renunciar a todo esto, dejando que se prohíba el alcohol, que se cierren discotecas y otros centros de diversión, viéndose obligados a aceptar sí o sí estrictas normas de conducta, perder totalmente la libertad de expresión y todo clase de libertades individuales.
Personalmente creo que no, por lo menos no en tan abrumadora mayoría, porque siempre es más sencillo contestar a una pregunta de un encuestador de una forma hipotética, pero cuando uno sufre en sus carnes las consecuencias de lo que se te pregunto, la respuesta es muy distinta.
De todas formas sigue siendo muy importante este sondeo, porque demuestra el desapego de la mayoría de los españoles a su tierra, la falta de conciencia e identidad nacional, y que decir del sentido de la Defensa Nacional, y en esto tenemos la culpa todos, no sólo los políticos, que también.
El trabajo de zapa que a lo largo de estos años llevan haciendo los medios de comunicación, los progres, los formadores y educadores, los empresarios, los sindicatos y las organizaciones de todo tipo, con la aquiescencia del político de turno, trasmitiendo un mensaje fácil, cómodo, egoísta, apartado de toda realidad, de perversión de la historia y de claro sentido individualista, ha traído como consecuencia esta pérdida de identidad y esta falta de sentido de lo común, de los que nos une.
Urge tomar medidas urgentes por parte de los responsables, porque de nada sirve la regeneración económica y democrática de España, si esa España no tiene sentido para cerca del 50% de los españoles.
Que los navarros, forjadores de la España actual, superen ya a vascos y catalanes (52,9%) a la hora de sentirse más navarros que españoles, es un grave síntoma de desintegración que hay que remediar. De lo contrario, los pocos españoles que quedaremos ya podemos ir haciendo las maletas.

