La Virgen del Mar, oasis de esperanza
Con la prestancia y el saber cofrade, la pregonera Aurea Martínez Navarro exhortó con intensidad pastoral y con fervor y devoción a la Patrona Coronada de Almería, la Santísima Virgen del Mar, en el Real Convento de Santo Domingo, bajo el rectorado de la Orden de Predicadores, Padres Dominicos, con la asistencia del Obispo Monseñor Antonio Gómez Cantero, el Deán y Magistral del cabildo de canónigos de la S. y A. I. Catedral de la Encarnación Juan José Martín Campos y el Prior y comunidad de religiosos dominicos, revestidos con los atributos religiosos.
Todo su pregón mariano a la Virgen del Mar, fue un oasis de esperanza, hilvanando con su docta palabra que “Solo queremos que nos protejas. Tu amor, Señora, tu bendición”, y qué más se le puede decir a la Reina y Señora que en su propio Himno de alabanza es realizar un paseo “sobre las olas” de la historia, sus recuerdos, sus vivencias, sus convicciones como cristiana, dando siempre testimonio público en su siempre ejercicio profesional y personal en el tejido social almeriense.
Doña Aurea, como la llamo cuando coincido con ella y tengo ocasión de saludarla, hizo un hondo pregón evangélico y teológico, y en sus raíces diocesanos centenarios, y que impregnada con la caminar en gracia, con los ojos limpios, con la certeza de su corazón, con firmeza en sus convicciones y del alto significado que representa para los almerienses el patronazgo de la Virgen del Mar como un camino de esperanza, que suele ser de una gran intensidad en las celebraciones litúrgicas que se celebran para honrar con veneración a la Madre de Dios y Madre nuestra durante su feria y fiestas en su honor.
Quienes escucharon desde el ambón del presbiterio, el Pregón a viva voz de la periodista y cofrade Aurea Martínez, hizo que con las palabras de ternura y cariño, de exhortación mariana y cristífera, impregnara con espiritualidad el alma y el corazón a todos los cofrades de la Hermandad, autoridades y feligreses asistentes, los cuales miraban, simultáneamente, con el ascua de la luz entre nardos, el Sagrario con el Señor en su interior y el Camerino de la Virgen del Mar, dando fe de la alianza eterna que une a Dios, a Santa María del Mar y a Almería.
Doña Aurea dijo que : “Aquí bajo su manto me siento una privilegiada por el hecho de poder expresar en público qué es para mí este acto y qué supone en mi vida ser una simple mujer fiel a su Madre del cielo”. Pues todos, igualmente, nos sentimos privilegiados doblemente, por estar bajo la siempre protección del manto regio de la Virgen del Mar y por escuchar el panegírico en el convento dominico por ser momentos nuevos, renovados, que recordaban emociones del ayer, empeños aquellos que soportaron los caminos que al fin alumbraran una renovada esperanza de que Almería no ha dejado de ser católica.
Finalmente, podría concluir estas palabras de opinión, el espacio es limitado, indicando que en Aurea Martínez Navarro hizo posible para la religiosidad popular almeriense, teniendo en cuenta su vinculación con la también querida y respetada Cofradía del Santo Sepulcro, las palabras de San Juan Pablo II: “Una fe que no se hace cultura, es una fe no plenamente acogida, no totalmente pensada, no fielmente vivida”.
Por ello, en estos momentos de elevadas tribulaciones de secularización de la sociedad civil, el cofrade, especialmente, el cofrade, miembro de la Iglesia y siempre en comunión eclesial, tiene hoy más que nunca, que hacerse presente, sin complejos ni temores, en el mundo de la cultura para poder seguir realizando nuestro apostolado.
Qué Dios bendiga a Doña Aurea y a toda la Muy Antigua, Pontificia, Real e Ilustre y Venerable Hermandad de la Virgen del Mar por la loable y plausible labor de apostolado diocesano de amor a Dios, a la Virgen del Mar y a la Iglesia. Paz y Bien.
Rafael Leopoldo Aguilera Martínez
