Las Leandras reinauguran el S. XXI
“A dar lección, a dar lección; que brillen las Leandras por su aplicación”. De este modo comenzaba el primer número de “Las Leandras”, esa vieja revista musical popularizada hace años por la gran Lina Morgan y en la que se cuenta la historia unas señoritas de vida disipada que se hacen pasar por alumnas de un distinguido colegio femenino. Pero al igual que en los pasatiempos cómicos, en los parlamentos los engaños duran poco aunque los protagonistas intenten representar una farsa. Y claro, después de escuchar a la vicesecretaria del PSOE, Elena Valenciano, calificando el discurso de investidura de la nueva presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, como “el primer discurso del S. XXI”, uno acaba pensando que había mucha más seriedad en el escenario del Teatro La Latina que en algunos actos institucionales. De entrada porque otorgar a las palabras de la señora Díaz una categoría inaugural de algo que no sea el tópico-típico del zapaterismo ilustrado (a veces recordaba a las bibianas y pajines de antaño) es poner de manifiesto que quien dice algo así no ha salido del manual de la agrupación y del editorial amigo para situar sus lecturas. Si la señora Sevillano fuera un poco más leída, por lo menos podría haber comparado la lectura de doña Susana con “la más grande ocasión que vieron los siglos”, que acuñó Cervantes sobre Lepanto, aunque temo que ella sea más de conjunciones planetarias. Pero la verdad es que el discurso sí fue novedoso: ha sido la primera declaración contra la corrupción que se pronuncia ante presuntos corruptos en la que no se mencionan, ni de pasada, los casos que afectan a destacados miembros del público. Como en una apoteosis, pero sin plumas ni escalera.

-José Fernández-
