Leishmaniosis canina, una enfermedad que acecha
Un reportaje informativo acerca de la leishmaniosis y su tratamiento.
Anorexia, anemia, alopecia (perdida del pelaje), aparición de úlceras, secreción nasal, Dermatitis, atrofia muscular, artritis, son algunos de los síntomas por los que se caracteriza la leishmaniosis. Esta enfermedad, más específicamente la leishmaniosis canina, es provocada por el parásito leishmania infantum que se transmite por la picadura de un mosquito. Esta afecta al sistema inmunológico. El parásito se extiende por todo el cuerpo hasta provocar un fallo renal o hepático y, finalmente, puede provocar la muerte sino se toman medidas. Hay quien piensa, sin conocimiento médico, que utilizando un collar o una pipeta es suficiente, sin embargo, ¿verdaderamente nuestras mascotas se encuentran fuera de peligro?
Acerca de la Leishmaniosis
La leishmaniosis es una enfermedad que mayormente afecta a los perros, aunque puede afectar a otros animales y a personas que sufran de inmunodeficiencia. No obstante, suelen ser casos difíciles de encontrar. Hay múltiples síntomas que caracterizan esta enfermedad, aunque los más frecuentes y los que se pueden identificar visualmente, son signos como: la anorexia o pérdida de peso, la artritis, perdida del pelo, ulceraciones (apareciendo primeramente en los dedos, alrededor del hocico y ojos, en las orejas y en la cola, hasta finalmente recubrir todo el cuerpo), dermatitis, pérdida del apetito, vómitos, diarrea, crecimiento excesivo de las uñas, etc. Existen dos tipos de leishmaniasis canina: La cutánea, caracterizada por presentar una temprana aparición de ulceraciones en la piel; y visceral, caracterizada por afectar primeramente a órganos como el bazo, el riñón o el hígado. Para los dos tipos de leishmaniosis el tratamiento es el mismo: los veterinarios de la zona utilizan una combinación de Leishmanicidas (medicamentos que eliminan el parásito) como la miltefosina, el glucantime o el antimoniato de meglubina; y medicamentos leishmaniostáticos (estabilizan la enfermedad), como el alopurinol. Los perros que son tratados a tiempo, a pesar de que se recuperan completamente, nunca se curan de la enfermedad, sin embargo, esta se puede sobrellevar haciéndola crónica. En este estado de la enfermedad, la existencia del parásito no afecta completamente a la vida del perro, una vez que consigue superar el pico de la enfermedad, puede seguir con una rutina normal, a excepción de que necesitará medicación diaria. Aun así, existe riesgo de recaída.
Evolución de la enfermedad
A lo largo de los últimos cinco años, existe un gran debate acerca de cómo ha evolucionado la enfermedad debido a que varía en función de la zona donde se estudie, aunque en líneas generales se aprecia estabilidad en toda la costa del Mediterráneo. Mas, por el contrario, a lo largo del último año se confirman entre el 50 y el 80 % de los casos con sospecha por leishmaniosis a pesar de que esta se presenta en menos del 5% de los casos.
Vacunas ¿sí o no?
La mayor parte de las clínicas veterinarias recomiendan la vacuna. Recientemente, ha aparecido una vacuna mejorada contra la leishmaniosis. Debido a su corta utilización, no se conocen muchos detalles acerca de esta; pese a ello, se sabe que se han reducido los efectos secundarios con respecto a la anterior. “Esta garantiza entre un 80%-85% de protección contra la enfermedad” confirman los veterinarios. Este 20% restante, ha puesto en duda a muchos veterinarios puesto que no le pueden garantizar al dueño de la mascota que, a pesar de tener que vacunar al perro anualmente, esta no proteja completamente a su mascota. Otro inconveniente que se encuentra es el coste de cada vacuna que ronda entre los 70€ y 80€ anuales; esto supone que muchos propietarios de mascotas no puedan permitírselo y por eso no los vacunan. A pesar de todo, la vacunación contra la leishmaniosis es necesaria ya que si el animal se ve infectado, el coste médico puede llegar a superar, considerablemente, el gasto de la vacuna con el collar y la pipeta que son altamente recomendados por el 85% de los veterinarios de la localidad. Asimismo, las probabilidades de supervivencia del animal contagiado sin la vacuna son escasas, ya que la enfermedad actuaría de manera más intensa, reduciendo las posibilidades de tratar al perro a tiempo y, como consecuencia, aumentando las de perderlo. Por otro lado, aquellos animales vacunados tienden mayoritariamente a pasar ese pico de intensidad de la enfermedad y, finalmente, llevar una vida similar a la de un perro sano, siguiendo la prescripción médica de su veterinario para mantener la enfermedad bajo control.

Sugerencias para evitar al mosquito
Es importante tener en cuenta que el Mediterráneo es una zona altamente endémica y por tanto, nos encontramos en alto riesgo de ser infectados. Es de vital importancia reducir la exposición a este mosquito, para ello los veterinarios locales sugieren utilizar una combinación de vacuna, collar y pipeta. Por otro lado, la población de mosquitos, transmisores de esta enfermedad, están relacionados con el cambio climático, la deforestación, la construcción de presas, los sistemas de riego, la creación de infraestructuras, entre otros. Es por eso por lo que los veterinarios sugieren “evitar dar los paseos durante el horario vespertino (amanecer y atardecer) ya que la cantidad de mosquitos aumenta y evitar que el animal duerma fuera de casa, puesto que esto aumentaría las probabilidades de ser picado”. Además, durante los paseos se deben evitar zonas encharcadas, con agua estancada o con otro tipo de retención de agua y junto a lugares con restos orgánicos, como restos de poda o arbustos. En otras palabras, es necesario evitar todo lo que conlleve un riesgo de exponer al perro a los mosquitos puesto que existen más de 20 tipos de flebótomos transmisores de la enfermedad como el tan conocido mosquito de la arena, el cual, a pesar de su nombre, no habita en la arena de la playa sino en lugares húmedos y ligeramente encharcados.
Los perros son muy diferentes entre sí y como tal, existen diferentes razas. “La leishmaniosis canina puede afectar a todo tipo de perros, sin embargo, hay que tener especial cuidado con aquellos de pelaje corto como los bóxeres, rottweiler, pastor alemán entre otros, puesto que se encuentran más expuestos que otros perros debido a que carecen de la protección de un pelo largo”. Sin embargo, tras una encuesta realizada a diferentes clínicas veterinarias de Almería, se descubrió que las clínicas recomiendan la combinación de vacunas y barreras exteriores para proteger a su mascota, reduciendo su exposición.

Esta enfermedad deteriora al perro poco a poco, consumiéndolo hasta su último suspiro, es por eso por lo que cualquier cuidado es poco y como dice el dicho, “es mejor prevenir que curar, ya que, una vez perdido, no se puede recuperar”.
Fuente:
Carmen Romina Maciá Muñoz
Alumna de 4ºESO del colegio Sek-Alborán.
