Lejos de Boston
No sorprende lo más mínimo que la Policía haya detenido en Murcia y Zaragoza a dos presuntos terroristas islamistas (uno de origen argelino y otro marroquí) vinculados con Al-Qaeda, porque lamentablemente hay lunáticos, fanáticos y criminales sueltos por todo el mundo. Tampoco extraña que las personas que conocían a ambos detenidos no sospechasen nada de sus contactos en las redes sociales, de sus pintorescas ideas y sus probables intenciones, del mismo modo que los vecinos de los hermanos chechenos que hace unos días atentaron en Boston jamás vieron actitudes inquietantes en tan singular familia. Lo que sorprende es que todavía no tengamos a una plataforma de pluscuamperfectos protestando por la intolerable y represora actitud de la Policía, o que algún juez intrépido se interese por una probable vulneración de las libertades de los presuntos terroristas, o que los colectivos más sensibles no hayan convocado concentraciones de repulsa por el deplorable racismo que impregnaría esta actuación preventiva de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Esto es España, qué puñetas, y aquí a demócratas no nos gana nadie. Mucho menos los yanquis, que se dedican los muy tolilis a salir a la calle con banderas y a aplaudir a los policías que neutralizaron a los asesinos en 48 horas. Esto es España, caramba, y lo que espera el personal es que cualquier noche alguna cadena invite a la novia o a la madre de uno de estos dos presuntos terroristas para vender ante las cámaras su indignación por la brutalidad policial. Muy lejos de Boston, ya digo, y no sólo en kilómetros. Tú a Boston; yo a “Sálvame”.

