LIBERTAD DIGITAL.- El Gobierno asegura que los PGE estarán “a la altura pase lo que pase”
Puede que, tras los candidatos, sea la persona que más pendiente esté del resultado electoral. Evidentemente, después del rotundo espaldarazo que obtuvo hace menos de 100 días, Mariano Rajoy no saldrá tocado si las cosas no suceden como espera, pero qué duda cabe también que el 25-M se ha convertido en un auténtico referéndum a su plan reformista a pocos días de la huelga general y de la presentación en sociedad de los Presupuestos.
Un gesto inequívoco de que estos comicios también tienen una lectura nacional importante es que el presidente sí estará finalmente en la sede nacional, en la madrileña calle Génova, en el transcurso de la tarde-noche electoral. Y eso que antes de la medianoche tendrá que partir rumbo a Seúl, para participar en una cumbre sobre energía nuclear. En el cuartel general de los populares también estará el núcleo duro del Gobierno y del PP, corroborando los tintes históricos de la cita electoral.
Rajoy está convencido de la mayoría absoluta. Lo confesó cuando se hizo público el barómetro del CIS que auguró que el PP no llegaría a los cincuenta y cinco escaños; la llave para gobernar en el Palacio de San Telmo. “¡Ganamos!”, proclamó cuando no había cámaras delante. Este mismo viernes, en una cena privada con Javier Arenas y algunos ministros, volvió a mostrarse seguro de que los andaluces optarán por el cambio.
En el Ejecutivo admiten que pinchar en Andalucía -y con ello se entiende no sacar mayoría absoluta- sería empezar “bastante mal” una semana decisiva. El jueves, Rajoy se enfrenta a una huelga general por su primer plan de recortes. Un resultado negativo en las urnas podría tener una incidencia en la participación de la protesta, según interpretan. Un día después, el viernes, el Consejo de Ministros dará luz verde a las cuentas públicas, que traerán un nuevo paquete de ajustes. El “tijeretazo”, acuñó un miembro del Gobierno. Si Arenas no lo consigue, “el PSOE lo va a vender como un fracaso de Rajoy y de sus políticas”, comenta un cargo popular.
Puestos todos los miedos en el aire, todo parece indicar que los vientos de cambio se los van a llevar bien lejos una vez cerrados los colegios electorales. Pase lo que pase en Andalucía, y también en Asturias, lo que sí que dejan claro en Moncloa es que a Rajoy no le temblará el pulso y seguirá con la senda marcada. Según un ministro del área económica, en conversación informal, “seguiremos con las reformas necesarias”.
“Somos cumplidores. Nos han votado por un objetivo, que es sacar a España de la crisis. No vamos a ponernos nerviosos nada más empezar. Pase lo que pase el 25-M, los Presupuestos estarán a la altura de las circunstancias”, añadió este miembro del Ejecutivo, muy implicado en la redacción de las cuentas. Ahora bien, lo que espera Rajoy, y entiende que así va a ocurrir, es que los andaluces y asturianos ya lo estén avalando con sus papeletas.
