Lo que nos espera en los próximos meses
Agosto ha sido un mes políticamente intenso. A pesar de que nos han distraído con memeces varias –la restauradora chapucera, el ladrón de supermercados-, mientras el país se incendiaba literalmente avisando de lo que puede pasar en la vida social, en el mes de vacaciones han pasado numerosas cosas que marcarán la agenda de los próximos meses, que serán de una intensidad enorme y que no dejaremos de comentar aquí con todos ustedes.
Convocatoria de elecciones vascas –simbólicamente para celebrar el aniversario del falso cese de la violencia- y de las gallegas, quizá por miedo al PSOE, a Mario Conde y sobre todo por miedo al desastre de la política gubernamental.
Liberación de etarras, siguiendo un pacto oscuro que se mostró en la reunión secreta entre el Ministro Fernández y Zapatero al poco de tomar posesión el catalán.
La respuesta de las Víctimas del terrorismo que ya anuncian movilizaciones -el día 8 a las 13h frente al Ministerio del Interior, por ejemplo-.
Creación del banco malo, otra chapuza mas de los mismos de siempre para salir indemnes y aún más forrados de su política económica basada en la creación de burbujas que ellos pinchan cuando conviene.
Confirmación del rescate ilimitado a las Autonomías, sin intervenirlas, ni exigir ni lealtad ni austeridad y sin revisar sus cuentas.
Amenazas del separatismo, aprovechando tanto la debilidad como la desorientación del Gobierno, a pesar de la confirmación de la quiebra de Cataluña, que hábilmente explotan los separatistas echando la culpa siempre al Estado.
Aplazamiento, jugadas, confusión, pasteleo con la UE y Alemania de cara a disfrazar el durísimo rescate que necesita la economía española.
Empeoramiento de la situación económica en los próximos meses: subida del IVA –brutal-, inflación –por el abuso veraniego de las compañías petroleras-, caída del consumo y aumento del paro sobre cifras ya patéticas.
Chulería de la izquierda, sacando la peor cara de su historia: violencia, atracos, agresiones, de cara a remover las aguas en las que siempre pescan a los peces más tontos.
Con todo esto, ánimo, porque quizá, cuanto peor –lamentablemente-, más gente se dará cuenta de que no vivimos un destre por culpa de uno u otro partido, sino que estamos ante la quiebra total –en todos los sentidos- de un sistema montado de contra la nación y sus ciudadanos.
