Los peligros de la Teleadicción
La licencia para emitir por TV es una concesión que se otorga a quien se compromete a tener en cuenta que es un servicio público que debe tener en cuenta los valores convivenciales que son propios de las sociedades democráticas.
No hay derecho que algunos canales exploten los problemas sentimentales de las personas con tal de lograr audiencia; a que valga todo, a que las cámaras se adueñen de la privacidad de las personas y a que exploten el morbo de la gente, la humana, pero lamentable tendencia a la cha fardería para programar formatos de conflictos de familia.
La televisión se ha convertido en uno más de la familia. Está en todas partes: en el salón, en el dormitorio, cuando se come o se cena. Siempre está encendida y sin darnos cuenta forma parte de nuestra vida cotidiana.
La televisión no es buena ni mala en sí misma. Su valor depende de lo que hagamos de ella. Hay programas que pueden perjudicar y otros que pueden ayudar al desarrollo.
La tele basura hace adicción por aquello del morbo. No es conveniente que los niños vean mucha tele ya que todas las investigaciones coinciden en que tiene serias consecuencias físicas y mentales: favorece la obesidad, disminuye el rendimiento escolar, perturba el sueño, fomenta la agresividad y frena la imaginación.
Según las estadísticas los niños españoles entre 4 y 12 años suelen estar delante de la televisión un tiempo medio cada día de dos horas. Son muchos los miles de niños que ven la tele después de las diez de la noche. Un porcentaje muy elevado de esos niños tienen la televisión en su cuarto y otros muchos lo primero que hacen nada más llegar a casa es encender la televisión. Dos de cada tres padres no controlan lo que ven sus hijos en ella.
El exceso siempre es negativo, pero también lo es el hecho de que vean cualquier tipo de programa no adecuado a su edad.
Para evitar que se conviertan en unos futuros “adictos a la televisión”, los especialistas en psicología educativa aconsejan que la tele debe estar apagada y encenderla solo cuando se vaya a ver algún programa y que la vean cuando acaben las tareas. Hay que incentivarlos en la lectura como mejor vía de alejamiento de la televisión.
El pediatra alemán Meter Wintertein sometió a 1.900 niños entre cinco y seis años a un sencillo ejercicio consistente en dibujar una figura humana. El resultado que obtuvo fue el siguiente: Los niños que miraban la tele menos de una hora al día dibujaban seres figuras desarrolladas, con brazos y manos distinguibles, con cabellos. Es decir, pintaron seres humanos estructurados. En cambio, los niños que vieron la tele tres horas al día o más hicieron monigotes esquemáticos, deformes, meros garabatos.
Este estudio revela que los niños deben interactuar con lo que ven para poder desarrollarse adecuadamente.
Los niños actualmente prefieren los video-juegos y ver la televisión, lo que desgraciadamente tiende a favorecer la pasividad e impedir la socialización.
La televisión, al transmitirles un mundo diferente al real, les transforma su visión del mundo, lo que les lleva a adquirir creencias erróneas cuando no son programas específicos para niños lo que ven.
-Pepe Acosta-
