Manuel Pizarro: “Siento que el tiempo me haya dado la razón”
Su querida tierra aragonesa (Teruel, 1951) siempre está presente en Manuel Pizarro, el abogado del Estado al que millones de españoles reclaman para el servicios público en unas circunstancias como las actuales. Ahora dedica su tiempo a presidir Baker & McKenzie y a velar por los parques naturales de Aragón, amén de asesorar a los dirigentes que reclaman su parecer ya sean de derechas, izquierdas o autonómicos. No son pocos los que ven en el ‘todavía’ joven Pizarro (60 años no son nada) a un hombre de Estado.
En una entrevista para “El Confidencial”, ha coemntado:
PREGUNTA.- En la memoria del pueblo español todavía está el famoso debate entre Pizarro y Solbes de hace cinco años
RESPUESTA.- Siento que el tiempo me haya dado la razón. Ya me pasó lo mismo con la OPA a Endesa, cuando dije que la acción valía 40 euros y en dinero, que es lo que al final cobró el accionista, en vez de 22 y en papeles. Ahora, más allá del debate, lo que lamento profundamente, por el daño que nos ha ocasionado a todos, es que el Gobierno de Rodríguez Zapatero, en el que la palabra crisis estaba proscrita, ocultara lo que era evidente utilizando eufemismos como la ‘desaceleración acelerada’.
Esa distracción dialéctica nos impidió tomar las medidas tempranas que exigía la crisis “realísima” a la que íbamos de cabeza. Nuestra obligación, lo que exigen los ciudadanos a sus representantes, es que asumamos la realidad y demos respuestas para todos, no que miremos para otro lado en función de nuestros intereses personales o partidistas.
P.- ¿Cuál es su diagnóstico de la España hoy?
R.- España es hoy un país en dificultades, tratando de salir adelante en medio de un desconcierto europeo general. En ese contexto, todos debemos asumir que nos va a tocar trabajar más y que los paradigmas anteriores ya no sirven. Hay que construir un nuevo relato.
P.- Si usted fuera vicepresidente económico, ¿qué medida propondría al jefe del Gobierno para que tomara ya?
R.- La regeneración de la Justicia. Es mi discurso de siempre que, cuanto más difícil es la coyuntura, más validez cobra. La Justicia -una Justicia rápida, porque de lo contrario no es Justicia- es la base de la convivencia y de las relaciones personales y económicas. Donde hay Justicia, hay igualdad de oportunidades, libertad, ejemplaridad y, sobre todo, seguridad y certidumbre. Porque, desde luego, quien abusa de su posición, impone injustamente sus reglas y, en definitiva, lo hace mal, tiene que pagar su daño a la sociedad.
P.- Su experiencia en política, ¿cómo la definiría?
R.- Enriquecedora. No puedo decir otra cosa. Todos los españoles deberían pasar por la política en algún momento de sus vidas. Como escribía Pérez Galdós, que también fue diputado, no se conoce la condición humana hasta que se ha vivido la política. En ese escenario sale lo mejor y lo peor de cada uno. Personalmente, he hecho muchos amigos y, pese a lo que pueda creer alguno, no tengo ninguna amargura de esa experiencia: al contrario, la he disfrutado intensamente.
P.- El presidente Rajoy suele tener palabras muy honrosas hacia Manuel Pizarro. Pero no está en el Gobierno. Y la gente se pregunta, ¿dónde está Pizarro?
R.- En mi casa, con mi familia y mis amigos. Y en el despacho de Baker & McKenzie, donde trabajo. Y además, ayudando todo lo que puedo en pro del interés general, bien personalmente bien a través de mi presencia en sitios como la Universidad Autónoma de Madrid, la Academia de Jurisprudencia, la Fundación Santa María de Albarracín o el Patronato del Parque Nacional de Ordesa. La verdad es que, más allá de los sinsabores que da la vida, tengo la fortuna de estar rodeado de mucha gente querida y valiosa.
P.- Usted conoce muy bien el tema Cataluña, ¿qué va a pasar en su opinión?
R.- Me parece que abrir el debate territorial en los términos planteados añade incertidumbre a una situación ya de por sí difícil.
En el ‘frontispicio’ de la Compilación del Derecho Aragonés hay un principio que es pilar de todo lo demás y que dice “Standum est chartae”, o sea, hay que estar a lo pactado. La Constitución es un pacto entre españoles que hay que respetar. Si como ya he dicho, para mí, la Justicia es la base de la convivencia, hay que hacer cumplir la ley.
P.- Recuerdo que hace cuatro años usted me dijo textualmente: “Esto pinta mal pese a las apariencias… Incluso puede que vayamos a un corralito”. ¿Estamos cerca?
R.- Cuando se secan los mercados financieros internacionales, un país como España, que tiene que refinanciar cada año una parte muy importante de su deuda, tiene que ser muy cuidadoso con su dinero. Hoy en día, los países endeudados están en peor situación que los que no lo están.
P.- Dígame cómo presenta usted a España desde Baker & McKenzie a los inversores extranjeros, porque usted es un patriota… Un argumento para convencerles de que vengan a nuestro país.
R.- España es un país de oportunidades. Pocas veces se pueden comprar tantos activos a precios tan atractivos como los que ofrece hoy España. Las cosas pueden estar mal, pero los países no mueren. Por eso, España es hoy una oportunidad única para invertir. Lo repito todos los días ante interlocutores privilegiados y tengo que decir que responden con interés.
