Más de 1.200 personas convierten Roquetas en el epicentro de la influencia positiva en Andalucía en “Cuentas que Cuentan”
Durante casi dos horas, once voces compartieron experiencias que atravesaron generaciones y realidades. Desde la conciliación hasta la salud mental, pasando por la diversidad, la maternidad o el liderazgo ético
Roquetas de Mar vivió anoche algo más que un evento. Lo que ocurrió en el escenario y en las butacas fue una sacudida emocional colectiva, una respuesta firme a los tiempos que vivimos y una demostración rotunda de que lo positivo no solo importa: también llena auditorios. Más de 1.200 personas abarrotaron el recinto en una noche que ya ha quedado grabada como un antes y un después. “Cuentas que cuentan”, impulsado por Sheila Hernández, no fue solo un encuentro de voces influyentes. Fue una declaración de intenciones: otra forma de comunicar es posible, necesaria… y urgente.
Cuando las redes suman en lugar de dividir
En una era donde plataformas como Instagram o TikTok moldean comportamientos y valores, el evento reivindicó un uso consciente, ético y transformador del altavoz digital. Frente al ruido, la polarización o la superficialidad, “Cuentas que cuentan” apostó por el contenido con propósito: el que inspira, cuestiona y construye. Y el público respondió. Las entradas se agotaron en apenas 15 días, incluso antes de conocerse el cartel. Una señal inequívoca de que la sociedad está pidiendo referentes distintos: más humanos, más reales, más comprometidos. “Necesitamos personas que cuenten, que inspiren y que sumen con responsabilidad”, defendió Hernández ante un auditorio completamente entregado
Un escenario de historias que transforman
Durante casi dos horas, once voces compartieron experiencias que atravesaron generaciones y realidades. Desde la conciliación hasta la salud mental, pasando por la diversidad, la maternidad o el liderazgo ético, cada intervención fue una pieza de un mensaje mayor: el cambio empieza en lo cotidiano. La jornada arrancó con Laura Baena, quien puso el foco en la corresponsabilidad y en la necesidad de romper silencios históricos en torno a la conciliación. Le siguió Verónica Sánchez, que emocionó al reivindicar el amor, el respeto y la diversidad familiar como pilares dentro y fuera de las redes. Uno de los testimonios más conmovedores llegó de la mano de Mara Jiménez, que compartió su experiencia con los trastornos de conducta alimentaria y la autoestima, recordando el poder de la vulnerabilidad cuando se convierte en mensaje. El arte también tuvo un papel protagonista. La cantaora almeriense AnaMar García de Quero arrancó una ovación cerrada, mientras que el bailaor Julio Ruiz llevó al público a un viaje emocional que rompió los límites del flamenco tradicional.
El evento también puso el foco en el bienestar integral. El cardiólogo José Abellán ofreció una lección contundente sobre la importancia de cuidarse por decisión propia, mientras que la psicóloga Alicia González recordó que “no nacimos para ser perfectos, sino reales”, en una intervención que conectó profundamente con el público. La escritora Estefanía Ruiz aportó una mirada literaria y emocional, y el broche final lo puso María José Llergo, cuya presencia cerró el círculo con una mezcla de sensibilidad, arte y mensaje generacional.


Un impacto que va más allá del escenario
Pero si algo elevó el evento a otra dimensión fue su propósito social. La recaudación íntegra, 7.200 euros, fue destinada a Asociación ARGAR, en un gesto que convirtió la emoción en acción. La entrega del cheque, de manos de la propia Sheila Hernández junto a Rafael Cañadas González, puso el broche a una noche donde la solidaridad también fue protagonista. Sheila Hernández recordó a todos los asistentes, sin dejar de dar las gracias por acudir en masa a su llamada y materializar en forma de 1.200 butacas ocupadas, la importancia de no dejar de intentarlo, recordándonos que somos humanos, que no podemos llegar a cualquier meta, pero que, indiscutiblemente debemos luchar para al menos para decir que lo hemos intentado

“Cuentas que cuentan” nació hace apenas siete meses con una idea clara: convertirse en el mayor evento intergeneracional de influencia positiva en Almería y en Andalucía. Ayer dejó de ser una intención para convertirse en una realidad. Lo que ocurrió en Roquetas no fue solo un éxito de asistencia ni una suma de ponencias. Fue una reconexión colectiva con valores que a menudo quedan diluidos en la prisa digital: la empatía, la autenticidad, el compromiso. Anoche, Roquetas de Mar no solo escuchó historias. Las sintió, las hizo suyas… y empezó a transformarlas.
