Más de 150 pacientes del Complejo Hospitalario Torrecárdenas se benefician de una nueva técnica para el tratamiento de las fracturas vertebrales
El Complejo Hospitalario Torrecárdenas de Almería ha superado las 150 intervenciones quirúrgicas de fracturas vertebrales con aplastamiento de hueso a través de una nueva técnica denominada ‘cifovertebroplastia con implantación de valón por vía percutánea’. La aplicación de esta técnica, poco invasiva, permite una recuperación más rápida del paciente, que en más el 95% de los casos ha visto como su dolor se reducía tras la intervención quirúrgica.
Las fracturas vertebrales con aplastamiento afectan a los huesos de la columna vertebral y producen un dolor significativo, además de una desviación de la columna. La mayor parte de los afectados por esta patología son mujeres mayores de 65 años con problemas de osteoporosis, aunque también son numerosos los casos de pacientes con cáncer o afectados por traumatismos vertebrales.
Existen varias opciones para el tratamiento de estas fracturas, cada uno de los cuales actúa a través de diferentes vías y que se usan de manera combinada. Entre estos tratamientos destacan el uso de analgésicos y la radioterapia para aliviar el dolor, los biofosfonatos, para favorecer la disminución de la reabsorción ósea, así como distintos tipos de procedimientos quirúrgicos, como la vertebroplastia (la inyección de un cemento óseo de polimetilmetacrilato directamente dentro de la vértebra aplastada), la cifoplastia, (un procedimiento similar al anterior, aunque con la previa colocación de un balón expandible dentro de la vértebra afectada que produce una cavidad que es rellenada a continuación para restablecer su estructura) y la cifovertebroplastia (una técnica que combina las dos anteriores y que se diferencia en que el balón expandido se deja en el interior de la vértebra).
El director de la Unidad de Gestión Clínica (UGC) de Neurocirugía del Complejo Hospitalario Torrecárdenas, José Masegosa, señala que esta última técnica, la cifovertebroplastia “consigue unos mejores resultados en los pacientes puesto que no sólo reduce el dolor sino que también corrige la cifosis, es decir el encorvamiento que presentan algunos pacientes, lo que restaura la anatomía y preserva la función de las vértebras”. El doctor Masegosa añade que “lo hace además evitando excesivos riesgos, porque se trata de un tratamiento quirúrgico muy poco invasivo con una duración de apenas hora y media”.
Antes de la intervención, al paciente se le realizan una serie de pruebas diagnósticas (radiología, resonancia magnética nuclear, etc.) con el fin de determinar exactamente la localización de la fractura en el cuerpo vertebral. Durante la intervención, el especialista realiza con el bisturí dos pequeñas incisiones -de apenas un centímetro de longitud cada una- donde introduce unas cánulas guiadas por radioscopia hasta llegar a la vértebra afectada. A través de estas cánulas introduce el balón expandible que, posteriormente, es inflado con el fin de restaurar el aplastamiento y que la vértebra vuelva a su posición normal. Este procedimiento crea una cavidad dentro del cuerpo vertebral que es rellenada con cemento óseo para que la vértebra pueda soportar a las adyacentes y prevenir futuros aplastamientos.
