Misa Pontifical en la solemnidad de San Indalecio, Patrón de Almería
El pasado 15 de mayo de 2024, a las 20:30 horas, en la Santa y Apostólica Catedral de Nuestra Señora de la Encarnación de Almería, que representa a toda la comunidad diocesana, fue testigo de la tradicional celebración de la festividad litúrgica en honor a San Indalecio, patrón de la diócesis almeriense. La Misa Pontifical con bendición papal, con la asistencia del cabildo de canónigos y clero diocesano, estuvo presidida por Monseñor Antonio Gómez Cantero, Obispo diocesano de Almería, quien ocupó la sagrada cátedra y predicó la Palabra de Dios.
Hago un receso para el recuerdo, para decir que este día 15 de mayo de 1970, era uno de los días festivos locales, revestido con sandalias y una túnica blanca, que con anterioridad había llevado mi hermano Juan y sobre el pecho un sobrio crucifijo de madera colgado, recibí la primera Comunión en la Iglesia parroquial de Santiago Apóstol de manos de un sacerdote santo, Don José Amat Cortés, q.e.p.d., con los compañeros de clase del Colegio Público “Ave María” del Quemadero, cuyo tutor maestro era otro santo, el presidente de la Archicofradía de Hora Santa Don Ángel del Rey. No hubo regalos, solo los recordatorios con imágenes religiosas propias del momento del Sacramento recibido y unos bocadillos y unas gaseosas para los vecinos cercanos de la calle Cádiz donde residíamos. Recuerdo ese día como si hubiese sido ayer. La emoción interior de recibir al Señor y conservarlo en el corazón.
Continúo con lo importante de este sucinto artículo. Este año este acto litúrgico conmemorativo de la festividad de San Indalecio ha sido especial, al realizarse en el marco del V Centenario de la Catedral de Almería, que lleva implícito este hecho un momento de profunda espiritualidad y devoción para todos los que estuvieron presentes, especialmente, la Agrupación de Hermandades y Cofradías dirigida espiritualmente por el consiliario y deán del Cabildo Catedral Muy Ilustre Juan José Martín Campos. Se realizó con unción pastoral por el claustro de la Catedral una procesión con la reliquia del Santo Patrón San Indalecio, inspirando a todos los presentes a seguir su ejemplo de fe y entrega.
El acto cívico-religioso contó, entre otras, con las siguientes autoridades, la Alcaldesa y corporativos municipales del Ayuntamiento de Almería, el Presidente de la Audiencia Provincial, el General Jefe de la Brigada “Rey Alfonso XIII”, II de la Legión, el Subdelegado de Defensa, Comandante Militar de Marina y otras autoridades del ámbito civil, judicial, militar y académico, que se sumaron con gozo institucional a esta efeméride de San Indalecio, mártir y fundador de la iglesia de Almería.
Su acción evangelizadora podríamos enmarcarla en la actual Pechina -entonces Urci y, más tarde, Bayyana, según algunos historiadores e investigadores -tiempo después, en la ciudad de Almería–. Fue en la segunda mitad del siglo I cuando inició su peregrinación por Almería. Es uno de los siete varones apostólicos, casi coetáneo con los apóstoles, que acompañó a Santiago, a instancias de San Pedro y San Pablo, a predicar el Evangelio de Cristo en esta parte del sur de España. En Urci construyó el que fue el primer templo de la cristiandad. Aquí murió y fue enterrado.
Y aquí fue venerado hasta que en 1084 el abad del monasterio cluniciense zaragozano de San Juan de la Peña, Sancho, pidió al monje Evencio y al príncipe de Murcia que trasladaran sus restos a tierras de lo que hoy es Aragón porque, dice la tradición, allí nació San Indalecio. En 1621, el entonces obispo de la Diócesis de Almería -Portocarrero- consiguió unas reliquias del santo, que fueron acogidas en la joven catedral. Un siglo después, Salzillo construyó una imagen de San Indalecio.
En la guerra civil de 1936, los milicianos republicanos y anarquistas destruyeron las reliquias y destrozaron la imagen religiosa, pero en 1945 el imaginero almeriense Jesús de Perceval talló una nueva imagen del patrón y volvieron a llegar reliquias del santo, algunas de las cuales están en la actual Iglesia de Pechina.
Así, hasta que en 1992, bajo el episcopado de Monseñor Rosendo Álvarez Gastón, el canónigo archivero Juan López Martín, junto con la Asociación de Amigos de la Catedral, trajeron hasta Almería parte del fémur de San Indalecio, la última gran reliquia, instalándose en el Altar Mayor.
Finalizo este artículo con las palabras pronunciadas por Monseñor Gómez Cantero durante el sermón pronunciado en este día tan señalado para los almerienses y toda la cristiandad: No hay vida comunitaria sin la búsqueda de la unidad. No podemos seguir diciendo yo soy de Cefas, yo de Pablo, yo de Apolo 1 Cor 1, 12-13 . Los primeros cristianos, lo vemos en las cartas de San Pablo, tuvieron que aprender y diseñar caminos de búsqueda de unidad, tuvieron que volver la mirada a Cristo, para rechazar todo tipo de individualismo. Trabajar unidos, sacerdotes, religiosas y religiosos, asociaciones, movimientos, hermandades… la búsqueda de la unidad hará que dejemos de enfocar la mirada en nosotros mismos o en nuestro grupo de referencia. Todos somos bautizados, recordáis: “un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo” Ef 4,5-7 Si no es así ¿No estaremos paganizando nuestra vida de fe? ¿No estaremos fragmentando la Iglesia de Jesucristo? Después nos lamentaremos, que no hay laicos comprometidos, que no hay vocaciones a la vida sacerdotal y consagrada, que nuestras parroquias se vacían, que, como nuestra sociedad, también en decadencia y fracturación, este edificio se desmorona. Paz y Bien.
Rafael Leopoldo AGUILERA MARTÍNEZ Oña
