Multitudinario cortejo pasionista del Santo Cristo de la Escucha en su misión apostólica
Cuando el reloj de la Iglesia parroquial de San Sebastián de las Huertas, extramuros de la antigua ciudad de Almería, marcaba las 20:28 horas de la oscurecida tarde noche del 28 de enero, festividad litúrgica de Santo Tomás de Aquino, la puerta principal que da a la plaza en donde se encuentra la efigie en mármol de la Inmaculada Concepción, que en 1936 fue retirada, y tras la Guerra Civil, en 1940 fue restaurada, el paso del Santo Cristo de la Escucha, llevado por cofrades y fieles de la parroquia y de las cofradías del Cristo del Amor – antigua Cofradía de Banca, Bolsa y Oficinas– y la Virgen del Carmen de las Huertas Coronada, traspasó el dintel de la puerta para iniciar el recorrido penitencial hacia el templo de San Agustín, antiguo convento franciscano de la O.F.M., en donde el venerado Cristo de la Escucha permanecerá una semana al culto público.

Antes de la salida, una multitudinaria presencia de fieles y devotos se congregaban en la plaza de San Sebastián, los cuales tras la Cruz parroquial portada por un acólito, inicio la peregrinación por calles tan estrechas y laberínticas, como calle Granada, Judías, Cruces, la Palma, que dieron al cortejo procesional un aire trémulo pasionista, coadyuvado con el rezo con unción del Santo Rosario y cánticos de alabanza cuaresmales, que fueron un bálsamo espiritual para todos aquellos que pudieron acercarse a contemplar en un mortificante silencio blanco, el paso del Santo Cristo de la Escucha por las Casas de la Hermandad Juvenil del Santo Cristo del Perdón y las Lluvias y de la Real, Ilustre y Franciscana Cofradía del Silencio.
Ambas corporaciones penitenciales situadas en la calle de las Cruces, uniéndose al cortejo con la solemnidad del Jueves Santo, la franciscana Cofradía del Silencio con la cruz parroquial izada, que en su día fue donada por el Hermano Honorario y ExPresidente de la Agrupación de Cofradías José Rafael López Usero, y la asistencia del director espiritual, canónigo y párroco José Juan Alarcón Ruiz revestido con capa pluvial blanca con adornos beatíficos, uniéndose a los sacerdotes que acompañaban al Cristo desde su salida del templo de San Sebastián, Rvdos. Manuel Cuadrado Martín, cura párroco, y Ángel Becerra Gómez, vicario parroquial.
En el interior del templo se realizó un oficio religioso de recibimiento de la imagen del Santo Cristo de la Escucha por parte del Canciller del Obispado de Almería, Juan José Alarcón Ruiz y con la presencia del Magistral y Prefecto de Pastoral de la Catedral de la Encarnación, Juan José Martín Campos, que en una simbiosis de comunión eclesial agradecieron a la capitular Hermandad del Santo Cristo de la Escucha el esfuerzo pastoral que están realizando, así como, a las parroquias que se están volcando con esta misión apostólica que nos adentrará en la efeméride del 500 aniversario de puesta de la primera piedra de la sede episcopal de San Indalecio, Apostólica Catedral de la Encarnación.
A pesar de las dificultades técnicas para el paso cristífero por calles tan estrechas, el número de fieles y devotos fue de tal magnitud, que paso a paso, sortearon con admirable destreza lo concerniente, especialmente, a cables, continuando su recorrido entre los aromas a incienso, que fueron vertidos con el incensario hacia la imagen sagrada de Jesús de Perceval, la cual llegó al mismo barrio en donde el fundador del movimiento indaliano vivió, en la Calle Padre Gabriel Olivares cuya casa es colindante al templo parroquial, para recogerse el Santo Cristo de la Escucha a las 21:15 horas en la iglesia de San Agustín, sede canónica de la Reina de Alfareros y Palomita de San Agustín, que con negro manto estaba cubierta, la Santísima Virgen del Consuelo acompañada del Santísimo Cristo de la Redención en su Sagrado Descendimiento, así como, de otros movimientos parroquiales, como la Orden Tercera Franciscana.

Una semana, la que entra, que pondrá final al gélido mes de enero y nos adentrará en el visto y no visto mes de febrero, con gran intensidad apostólica en la iglesia de San Agustín con la presencia del Cristo de la Escucha por primera vez en este templo, que sigue teniendo impregnado en su arquitectura y esencia espiritual, la impronta de los que fueron inspiradores de esta parroquia y cofradía, una simbiosis perfecta para seguir evangelizando en la esperanza eterna desde el Misterio de la Redención.

Fuente y fotos: Rafael Leopoldo Aguilera
