NÍJAR.- El pleno nijareño solicita a la Junta de Andalucía la delegación de competencias de la Guardería de San José
El pleno de la corporación nijareña aprobó solicitar a la Junta de Andalucía la delegación a favor del Ayuntamiento de la competencia para la gestión del Servicio Público de la Escuela Infantil “Barco de Vapor” de San José, así como la financiación correspondiente.
La delegación deberá determinar el alcance, contenido, condiciones y duración de ésta, que no podrá ser inferior a cinco años, así como el control de eficiencia que se reserve la Administración delegante y los medios personales, materiales y económicos, que ésta asigne sin que pueda suponer un mayor gasto de las Administraciones Públicas.
Con fecha 14 de febrero de 2011 se firmó el Convenio de cooperación entre la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Níjar, en el que se acordaba crear dicha escuela, según el cual, la titularidad la ostentaría el Ayuntamiento nijareño.
En el debate de pleno, el primer edil, Antonio Jesús Rodríguez, señaló “el compromiso que adquirimos es que una vez la Junta autorice la delegación de competencias, iniciaremos el procedimiento para ponerla en marcha. Así, prestaremos el servicio como público-municipal, estudiando la fórmula de prestación, que podrá ser por concesión administrativa o con medios propios”.
En tres meses, a partir de la delegación, la nueva guardería podría estar en marcha, con lo que a lo largo de este curso estaría ya en funcionamiento. En la última reunión del alcalde nijareño con los padres se plantearon tres alternativas. Una de ellas era el ceder el edificio como municipal temporal a la asociación de padres y madres para llevar a cabo actividades extraescolares; poner un servicio de ludoteca; o prestar el servicio tal y como fue concebido el edificio, de escuela infantil, que es por el que se ha decidido el consistorio.
El centro cuenta con tres aulas (una de ellas con aseo y las otras dos con espacios para limpieza y cuidado de bebés), una sala de usos múltiples que actúa también como comedor, una cocina, una zona administrativa y de servicios compuesta por despacho, aseo, y almacén. Junto a ello, existe un importante conjunto de exigencias derivadas del carácter educativo del centro.
Por otro lado, existen condiciones que, sin ser a priori exigencias del promotor ni de la legislación aplicable, se asumieron por el proyectista con una clara intención de integrar la edificación en la zona verde aledaña, La Molina.
El edificio tiene 316 metros cuadrados construidos y 268 útiles en los que funcionalmente se distingue un espacio central que distribuye en primer lugar entre la zona de aulas y la zona de servicios lo que permite que esta última pueda ser utilizada de forma independiente para eventuales actividades no docentes que puedan desarrollarse de servicio del personal y por otro el comedor y la cocina.
