OBISPADO.- San Nicolás de Tolentino cumplió 150 años de patronazgo en Adra
Con la celebración de la Eucaristía la semana pasada en la parroquia de la Inmaculada Concepción de Adra, junto con la tradicional procesión por el caso histórico de esta población del poniente almeriense, san Nicolás de Tolentino ha puesto punto y final a los actos de la Feria y Fiestas de Adra 2014, coincidiendo con el 150 aniversario de su patronazgo en la ciudad costera.
La Misa estuvo presidida por su nuevo párroco, Antonio Cobo Cobo. Y contó con la presencia de todos los concejales de la Corporación Municipal y cientos de feligreses que hicieron pequeño el aforo del templo. Tras la ceremonia litúrgica, se entregaron los panecillos de san Nicolás entre los asistentes.
Este santo recibió su sobrenombre del pueblo en que residió la mayor parte de su vida, y en el que también murió. Nicolás nació en San Ángelo, pueblo que queda cerca de Fermo, en la Marca de Ancona, hacia el año 1245. Sus padres fueron pobres en el mundo, pero ricos en virtud. Se cree que Nicolás fue fruto de sus oraciones y de una devota peregrinación que hicieron al santuario de San Nicolás de Bari en el que su madre, que estaba avanzada en años, le había rogado a Dios que le regalara un hijo que se entregara con fidelidad al servicio divino. En su bautismo, Nicolás recibió el nombre de su patrón, y por sus excelentes disposiciones, desde su infancia se veía que había sido dotado con una participación extraordinaria de la divina gracia.
Hacia los últimos años de su vida, cuando estaba pasando por una enfermedad prolongada, sus superiores le ordenaron que tomara alimentos más fuertes que las pequeñas raciones que acostumbraba ingerir, pero sin éxito, ya que, a pesar de que el santo obedeció, su salud continuó igual. Una noche se le apareció la Virgen María, le dio instrucciones de que pidiera un trozo de pan, lo mojara en agua y luego se lo comiera, prometiéndole que se curaría por su obediencia. Como gesto de gratitud por su inmediata recuperación, Nicolás comenzó a bendecir trozos de pan similares y a distribuirlos entre los enfermos. Esta práctica produjo favores numerosos y grandes sanaciones.
En conmemoración de estos milagros, el santuario del santo conserva una distribución mundial de los “Panes de San Nicolás” que son bendecidos y continúan concediendo favores y gracias. Tradición que el pueblo de Adra sigue conservando.
