Perder el “north”
Según el reciente Anuario 2012 del Instituto Cervantes, el español, con más de 495 millones de usuarios, es la segunda lengua del mundo con mayor número de hablantes. El primer puesto lo ocupa el chino y no el inglés, a lo cual hay que añadir que en 2050 el primer país hispanohablante del mundo será Estados Unidos. Estos datos me permiten dos cosas: la primera, saludar con mucho cariño y un fuerte aplauso al colectivo de aldeanistas y rapsodas que viven obsesionados en eliminar de sus comunidades esta poderosa herramienta de comunicación y futuro. Allá ellos. La segunda, una leve y cordial llamada al sosiego pirotécnico a la hora de iluminar nuestros textos con expresiones ajenas al español que, además de inconvenientes, resultan siempre más opacas. Sin ir más lejos, acabo de leer una crónica en la que se informa de la presencia de una “celebrity” (sic.) en un establecimiento definido textualmente como “lounge bar & creative restaurant”. Vayamos por partes. Uno entiende que a veces el español no sólo es claro, sino que a veces resulta incluso transparente a la hora de retratar ese viaje circular de la nada a la nada que supone en muchos casos la presunta celebridad. Así que dejémoslo estar. Ahora bien, que una tasca o restaurante se adobe de tal modo en su denominación conceptual es como pasar de la gastronomía al canibalismo expresivo. Comerse el español por querer parecer más internacional no sólo es perder el norte (el “north” en los gastrobares); es una tontuna. La prueba es que no podrán encontrar en inglés una expresión que refleje con tanta precisión lo que, sin ser una tontería, se acerca bastante a ella.

