Por una gobernanza y gestión pública competitiva
Si al aumento de retribuciones, menos envidias
Cuando el año 2023 estaba dando sus últimos coletazos políticos regionalistas, en los medios de comunicación se hicieron eco de una sesgada noticia que eclipsaba el conjunto integral del resto de noticia gubernamental, las cual llevaba implícito de forma más directa una repercusión más loable y plausible para la ciudadanía, especialmente, para los residentes en el territorio de la comunidad autónoma de Andalucía.
Sobre todo, porque las noticias “enlatadas” y algunos debates de opinantes más o menos encorsetados con la denominación de “progres”, discernían con aristas de la envidiosa envidia y “beligerancia al contrincante” sobre el hecho en cuestión de la subida salarial o retributiva de la nómina mensual del Presidente de los andaluces, máximo representante del Estado en la región de Andalucía.
No debería de haber sido una noticia en sí misma, ya que a la vista de la homogenización con el resto de cargos públicos de iguales encomiendas presidencialistas, éstos se encuentran, aún todavía después de la subida, muy por encima de la adopción del acuerdo autonómico andaluz que han querido desprestigiar sacando a colación la gobernanza y la gestión pública llevada a cabo y sacar rédito electoralista llegado el momento. Es decir, mezclar “churras” y “merinas” con palabrería cansina y hueca.
Sentimientos contradictorios para todos los gustos a la vista de las expresiones pronunciadas. Tendríamos para hacer una ficticia y mala novela literaria. Que esta medida la deberían de haber anunciado con suficiente anterioridad; que ahora no era el momento más idóneo para esta subida, a pesar de cobrar muy por debajo de sus mismos “colegas presidentes”; y un sinfín de opiniones en contra de este hecho presupuestario autonómico. Y lo peor, es que desde dentro del partido político no se han prodigado aquellos cargos del staff apoyando una iniciativa que tiene su fundamento social y argumentación ética con solo aplicar el sentido común. Esta desidia de los más allegados se visualiza y se contrasta de forma notoria con los comentarios y los me gusta en las redes sociales.
Sí queremos que en el ámbito de la política accedan personas de elevada sapiencia y sabiduría, y que su incorporación a la vida institucional se mantenga de forma permanente, aunando la vocación de servicio público con la excelencia en la gobernanza y calidad en la gestión pública, o subimos las retribuciones a esos mínimos cánones de homogeneidad territorial o muchos de los cargos abandonarán sus puestos de trabajo de libre designación en la esfera de la Administración Pública por ser mejor tratados, no solo económicamente, sino socialmente, en el sector privado.
Esto conllevará, qué quiénes accedan a puestos de responsabilidad política, aunque sean a dedo empático del propio partido, cada día baje el listón de afiliados o no que llevando la impronta profesional de la prestancia y saber sigan diciendo no a su incorporación al ámbito gubernamental y muchos de los que están para coadyuvar a la implementación de políticas públicas, que permitan continuar en mínimo estado del bienestar social, a la más mínima crisis decidan coger “manta” y marcharse sin decir ni adiós.
En conclusión, yo que veo cada día las horas de trabajo que dedican a la Función Pública los cargos electos, son las 24 horas, es verdad que su presencia no fue obligada, sino voluntaria, pero al menos, al menos, me parece, no bien, súper bien, que apoyemos decisiones de está índole dejando en el rescoldo nuestro narcisismo ególatra y en este caso no tengo la más mínima duda, que el incremento retributivo realizado por la presidencia y demás cargos de responsabilidad institucional en la Junta de Andalucía serán un legal soporte deontológico para ser garantes durante su etapa de gobernabilidad competitiva en el fomento y mejora de las vidas de quienes residimos en la tierra de María Santísima. Paz y Bien.
Rafael Leopoldo AGUILERA MARTÍNEZ
