Pregón de la Semana Santa 2013 de Canjáyar
Sea en nombre de Dios, principio de todas las cosas, y ceda en su alabanza.
Soli Deo omnis honor et gloria. Paz y bien.
Con gran respeto y deferencia saludo
al Señor Alcalde Don Francisco Alonso,
Y a la Corporación del Municipio,
a Don Miguel, Reverendo Señor Cura Párroco,
a las Religiosas Mercedarias,
Hermandades, colaboradores todos,
y al pueblo fiel de esta Villa que aguarda.
Vuestra amable invitación os agradezco en el alma.
¡Buenas tardes, Canjáyar!
Vine por San Antón,
para sus glorias cantarlas,
y el encargo me llegó
de pregonar la Semana Santa.
Bien sabe Dios que acepté,
solo por ser un servicio,
que para Dios resultara.
Torné a casa pidiendo al Cielo
que inspirara mi alabanza.
Algunos ya conocen
que en este Colegio poco ha estuvo la maestra Encarna,
mi querida hermana,
que traía a su hijita Alicia,
hoy linda muchacha.
A ella dedico este Pregón,
porque hace de madre,
desde que la nuestra falta.
También lo dedico -cómo no-
a mis lazos con Canjáyar:
coincide que aquí sirve a la convivencia sana
mi primo hermano el Sargento D. Juan Mañas.
Lo dedico al doctor Juan Pedro Vázquez,
por su trabajo e investigaciones.
Vaya en obsequio de una manera especialísima
de Baltasar y Maria del Carmen,
mis colaboradores admirables,
y de D. Emilio y Dª Gracia, pareja ilustre y meritísima (…)
Ahí fuera, ya lo sabemos,
la cruz parece ‘escándalo’ y ‘necedad’
como pensaron los griegos.
¡Pero en ella está la fuerza de Dios,
porque la Cruz es expresión de amor!
Teniendo esto presente,
mirando a la Santa Cruz,
hoy otra vez me planteo:
¿Por qué nos quieren quitar la fe,
esos que hablan de progreso
sin respetar al que cree…?
Aquí se tocan las campanas,
y al que voluntario acude
en la fe se le instruye.
¡A nadie imponemos nada!
Venga, ¡defiende tu credo!
¡No te dejes intimidar!
¡que aprendan respeto,
para convivir en libertad! (…)
¡Jueves Santo…! Jesucristo instituye el sacerdocio, don admirable.
Mediante los presbíteros Cristo nos guía, enseña, santifica y salva.
Mira: Dios los ha escogido también en este pueblo,
¡buenos donde los haya!
Conocéis sus nombres, no hace falta mentarlos:
Francisco Guzmán, Miguel Esteban,
mas los que otrora vivieron, y ahora en Cristo descansan (…)
-Nuestro párroco, D. Miguel Hernández se llama
quien a Cristo representa en medio de Canjáyar.
Fue misionero, cura de pueblo,
de los que ama y sirve por Cristo… ¡donde haga falta!
Este tiempo con vosotros su cariño y sus fuerzas gasta,
proponiendo la fe con el solo privilegio
de ver maravillas en el ara.
¡Qué gran servicio divino presta un cura
con sus dones y palabras!
¡Habría que besar por donde pasa!
Dejadme que lo diga,
¡¡Cuántos buenos sacerdotes ha dado Canjáyar!! (…)
Y lleno de la gracia, proclama tu fe.
Fe en la cruz de Cristo, que ofrece sentido a la existencia.
Fe en la cruz de Cristo, fundamento de la alegría cristiana, consuelo y esperanza.
Fe en la cruz de Cristo, que simboliza la ofrenda de nuestra vida, en unión con el Señor.
¡Lleva la cruz, hermano, en demanda de Divina protección;
¡Lleva la cruz, proclamando la realeza de Cristo sobre todo lo creado;
¡Lleva la cruz, que así invitas al seguimiento del Crucificado,
que Vive (Ap 1,18).
¡Lleva la cruz, vayas por donde vayas!
¡¡Lleva la cruz, -sin temores- la Santa Cruz de Canjáyar!!
Francisco J. Escámez Mañas

