Prodigios venidos a menos
Hemos de recuperar las actitudes personales, con el inconformismo necesario para recuperar la dignidad que radica en cada persona, fuera de los partidos o contubernios tan abundantes.
En esa tendencia estamos involucrados mucha gente. La degradación es patente en el iniciado siglo XXI. Hemos acudido a un sin fin de elucubraciones y nos han embriagado con toda clase de cuentos. Abrumados y preocupados, importa que reaccionemos con energía no exenta de reflexión. Recuerdo aquella frase pronunciada en “El séptimo sello” de Ingmar Bergman, el caballero le comenta a su escudero su admonición: “…goza de los prodigios de vivir en la verdad contingente”. Es decir, no insistas demasiado en circular por las nubes. Si proliferan las penurias, enigmas e inseguridades, renueva tu aprecio por los detalles maravillosos de la vida. Empecemos la casa por la primera realidad, el añadido de logros superiores vendrá después. Hemos de actuar en la realidad mundana.
Como frase está bien, pero llevarla a la práctica con resultados satisfactorios no es tarea sencilla. Las CIRCUNSTANCIAS concurrentes son enrevesadas y complican mucho las decisiones. Asumimos el reto con maneras bien diferentes: 1. Poco o nada integrados en el grupo. 2. Dedicados con ahínco al afán colaborador. 3. Indiferentes y apáticos, esperando que caiga la breva apetitosa. 4. Corrosivos sobre las aportaciones ajenas, a base de lenguajes viperinos y tendencias destructivas. 5. Comprensivos de las realidades circundantes, de las carencias y errores, de los aciertos y las limitaciones. 6. Creativos, lanzados hacia un sano inconformismo en busca de soluciones mejores… Enseguida nos damos cuenta, también en esto, que la serie de los números tiende al infinito. No sólo por la variedad de matices en cada actitud; cada persona, a lo largo de su vida, modifica la condición de sus respuestas. Por lo tanto, maravillas, quizá; aunque, desorientación, a carretadas. El suelo del barco que habitamos oscila con las diversas corrientes.
A ese bamboleo desconcertante, contribuye como nunca la abundancia de mensajes. Las imágenes provienen de los rincones remotos y de zonas muy próximas, lo hacen con una profusión inusitada y acompañadas de efectos especiales no siempre bien intencionados. En los escritos observamos algo parecido, las referencias son ilimitadas y, por si fuera poco, desaparece el respeto por el sentido genuino de las palabras. En semejante berenjenal, no extrañará la confusión y la secuela de la FRUSTRACIÓN; al comprobar las dificultades para una comunicación constructiva. Los estragos derivados de tales ambientes son evidentes. Todavía peor, con el añadido de quienes empeñan sus esfuerzos en agrandar la tergiversación de los conceptos o de los acontecimientos. En esa marejada, permanecen arrinconados los proyectos de colaboración franca y en armonía.
Tan es así, que cuando lo nebuloso parecía escampar, atisbamos unas mentalidades sin fronteras, los adelantos facilitaban conexiones inverosímiles y cayeron viejos obstáculos; el progreso malicioso avanzó a la par, si no lo hizo a velocidades muy superiores. Los controladores antiguos, ocupados en censuras y acatamientos, perdieron su fuerza tras las aperturas de redes comunicativas. Aunque, ¡Oh, sorpresa!, o no tanta al fin y al cabo, quedaron empequeñecidos por ese avance subrepticio de los maquinadores. Los MEDIADORES incrementaron su presencia a fuerza de mensajes anónimos, difusión explosiva de frases y comunicados para taponar la emisión de otras ideas, controles a través de los grandes emporios en Internet, manejo solapado de datos y, aún peor, la captación no autorizada de datos para usos no declarados. ¿Quién estará complacido frente a semejantes manejos? No es una cuestión de pesimismo fuera de lugar, pero el reto es auténtico y presenta sus credenciales rotundas.
El miedo, el recelo y la desconfianza, cogieron un auge excesivo; casi siempre sobran en la vida de una persona, por que minan su dignidad a fuerza de instaurar límites y DISTORSIONES a su vitalismo, sin ningun respaldo de argumentos favorables. Responden al ejercicio de dominaciones y abusos por parte de los detentadores de algún poder; las represalias asoman en el horizonte, cuando no son satisfechos los requerimientos emanados de la superioridad y a veces son simples consecuencias de la planificación establecida. El paro, los desahucios, la violencia doméstica, el sangrado a través de la banca; enlazan con las mentadas actuaciones. No serán las únicas causas, pero sí de las más importantes. Mientras no remiten, los afectados aquejan con sus penurias la desintegración de su dignidad. El círculo cierra las posibles salidas y crece la impotencia.
En actitudes de este calado, no existen grandes diferencias de unas culturas a otras, aunque veamos ideologías o criterios aparentemente diferenciados. La Historia refleja con terquedad esa continuidad de los despropósitos con múltiples disfraces, organizaciones capitalistas, gobiernos islámicos, dictaduras comunistas, coronas reinantes o tribus; todos utilizaron versiones coloreadas para la consolidación a largo plazo de sus DOMINIOS, a expensas de mucha gente, que fueron abandonados después de sus trapisondas. Los discordantes o los inservibles no les importan un comino y sus penalidades, angustias o enfermedades, no formaron parte de las preocupaciones prioritarias de tales sistemas.
Fluye el ANONIMATO por el interior de las numerosas convencionalidades de la organización social que hemos instaurado. Es uno de los peores males contemporáneos. La despersonalización predomina en los engranajes de la convivencia actual. ¿Dejamos de tener en cuenta progresivamente , que las personas están afectadas por las decisiones? De números, estadísticas, patrias, partidos políticos, dioses, mercados o técnicas novedosas, están saturados los parlamentos, tanto los oficiales como los callejeros. Sin embargo, de las percepciones o sufrimientos personales, apenas surgen las menciones de refilón; como si fueran simples hechos privados que nadie tiene el deber de cuidar desde fuera.
A nosotros nos afecta la TERGIVERSACIÓN EUROPEA, convertida en un instrumento oligárquico, enraizada en la economía y el poder centralizado, con el beneplácito de los aprovechados acólitos. ¿Dónde sentimos y vemos situada la representación de los agricultores comarcales o los pescadores de cada zona? Aguantamos una representación invertida, los representantes de Bruselas hacia los ciudadanos.
La presentación en sociedad de cada ciudadano, pone de manifiesto alguna de las tres posiciones referidas a continuación. Quienes sienten y ejercen la vocación de INTERLOCUTORES con el resto de ciudadanos, entre particulares y de cara al conjunto de la sociedad; pero con el ánimo activo y en plan de colaboración. El rango de los TRANSMISORES saca a relucir lo emitido desde otras procedencias, vienen a ser el vehículo de las ideas ajenas, órdenes superiores o intereses dominantes. Su dignidad personal no va más allá y con frecuencia están plegados a las movidas de la corrupción; no practican una adecuada labor de filtro. Después tenemos el grupo de los RECEPTORES de mensajes, proyectos e imposiciones, con apenas intervenciones de su parte. Su devaluación identitaria es notoria. El sueño de los prodigios compartidos está muy relacionado con el fomento de los interlocutores de buen talante y cualidades afines. Constituyen un interés colectivo preferente.
-Rafael Pérez Ortolá-
