Que viene el coco
En varias ocasiones se aprobó en el Parlamento de Andalucía, que las elecciones andaluzas se celebraran en distinta fecha que las elecciones generales, igual que Galicia, el País Vasco o Cataluña. El PSOE no hizo caso. Les venia bien que se solaparan los problemas de Andalucía con el debate nacional.
Cuando la crisis económica hacia necesaria que se celebraran juntas, para no tener que gastar más dinero, Griñán en su legitimo derecho, decidió que se celebraran por separado, pero más que pensar en los andaluces y debatir sobre sus problemas, pensó en clave electoral. Como no daba un duro por Rubalcaba, al que no apoyó como Secretario General, y teniendo la seguridad que iba a perder, las reformas estructurales que tenia que hacer el Gobierno del PP al dejar el país en quiebra, jugarían a su favor.
Pero le ha salido el tiro por la culata, porque en estos meses de diferencia, ha aflorado toda la corrupción generalizada que durante años ha campeado por varias Consejerías, porque nadie puede creerse que un simple Director General dispusiera a su antojo, durante 9 años, de 1.350 millones de euros y sus superiores no se enterasen.
Para paliar los efectos negativos que los ERE fraudulentos puedan afectarle a sus expectativas electorales, el PSOE intenta asustar a la gente y antes que el Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro presentara el techo de gasto y el objetivo de estabilidad presupuestaria, empezó el “discurso del miedo”, denunciando que el PP iba a subir el IVA, despedir ente 200.000 y 300.000 empleados, recortar las pensiones por desempleo, la imposición del copago sanitario, entre otras acusaciones y esa es la tónica que marca la campaña electoral andaluza. No han presentado ninguna propuesta, solo “luchar por nuestra herencia con uñas y dientes”, como dice Griñán. Hablar de Andalucía no procede ni antes, ni ahora. No les interesa.
Pero ya no hay miedo, el coco no existe, y tenemos la necesidad de un cambio andaluz, después de más de 30 años, liderada por Javier Arenas.
