¿Quién mueve a los bárbaros?
Esta pregunta nos la hacemos muchos esta semana y tratamos de encontrar una respuesta. Jóvenes de 15 y 16 años asaltan un colegio salesiano en Mérida y piden la muerte de los curas. Los bárbaros han vuelto guiados por manos que no son tan invisibles y que buscan desestabilizar recordando hechos ocurridos hace ya 76 años. Este domingo, cuando celebramos el día mundial de las misiones- el tradicional Domund-que sirve para recaudar fondos que ayuden a los misioneros en su labor, nos encontramos con que a lo mejor es necesario, muy necesario, que volvamos los ojos a este primer mundo donde la misión se hace imprescindible.
¿Cómo es posible que chicas y chicos de esa edad se lancen a la calle y aireen esas consignas?. Sin duda parte de culpabilidad tienen, pero la mayor responsabilidad es de todos nosotros que no sabemos, o no queremos, encontrar una alternativa a los bárbaros que son manejados en este guiñol en el que ha convertido nuestra sociedad.
Este domingo, como decíamos, se celebra el Domund y millones de cristianos del tercer mundo supongo que se asombran por los acontecimientos que vivimos en este primer mundo cuyo único objetivo es el consumismo. Un misionero me ha recordado hace unas horas que cuando estuvo en la República Dominicana hace unos años atendiendo a refugiados haitianos que trabajaban en el corte de la caña de azúcar, uno de ellos le dijo: “Allí, de donde usted viene, el azúcar es blanca y dulce; aquí es roja y amarga”.
Hace una semana comenzó el Año de la Fe. El Papa ha querido con ello indicarnos la necesidad que tenemos de volver a encontrar lo que hemos perdido. Es imprescindible esa Nueva Evangelización que Benedicto XVI nos propone, porque sino sabemos ofrecer y contar como es debido la Buena Noticia, no seremos capaces de que los jóvenes, como esos de 15 y 16 años de Mérida, tengan esperanza y amor por algo más que el fácil disfrute.
De cualquier forma, este domingo es de alegría por la labor de estos misioneros, con algunos de los cuales he compartido experiencias personales, como la magnífica labor que realizan los salesianos en África a través de Radio Don Bosco. Alegría porque las aportaciones de los españoles han aumentado en un 4,5 por ciento el pasado año respecto al anterior. Alegría también porque España tiene 14.000 misioneros repartidos por todo el mundo, aunque el 54 por ciento de ellos tenga ya más de 70 años. Y alegría en fin, porque esos hombres y mujeres están poniendo las bases para el crecimiento de un clero nativo, que seguro algún día nos devolverá la visita. Como ya ocurre en muchos lugares de Europa. Aquí, en este primer mundo, los necesitamos, pues creemos que ya lo tenemos todo. Como los bárbaros que gritan consignas. Espero que podamos entender lo que nos decía San Agustín: “Es mejor ir cojo por caminos verdaderos, que sano por caminos equivocados”.
-Rafael Ortega-
