RÁGOL.- Margarita Rodríguez Escobar, pregonera de la Semana Santa ragoleña.
Escribía G.K. Chesterton: “No ha sido poca cosa haber vivido” y como no podía ser de otra manera, Rágol empieza a cambiar en estos días de vísperas. El pueblo entero empieza a vislumbrar los momentos que se vivirán en las próximas jornadas y que conforman un cuadro de todo punto inexplicable de fe, de devoción popular, de tradición y de cultura que nosotros, los ragoleños entendemos perfectamente y que engloban matices y aspectos tan diversos que todos los años nos hace reconsiderar la persona que pregona estas fiestas santas de gran arraigo popular.
En este escenario alpujarreño se construyen escenas de pasión y gloria, reflejadas en cada calle, en cada esquina, en cada rincón, en el templo y en los corazones de sus vecinos.
Cada año cambia alguna cosilla para dar más solidez y esplendor y seguir creciendo en la fe, una mezcla de dolor y gozo, de alegría y pena, de VIDA y muerte.
De latidos y emociones, de devoción popular y música, de solemnes cultos y procesiones, de convicciones y vivencias nuestra paisana, guapa, guapísima, amiga y querida Margarita, licenciada en Derecho y en Historia por la Universidad de Granada y con vocación de técnico cualificado jurídico-procesal, senderista, aficionada a la lectura, teatro, conciertos y haciendo honor a su altos conocimientos de historia todo lo relacionado con el arte, en sus distintas manifestaciones, especial entusiasmo por el Antiguo Egipto, nos abrirá este año el corazón y ya esperamos con impaciencia escucharla, porque desde su infancia sus oídos, sus sentimientos y sus ojos han estado alojados en la cercanía de la Iglesia Parroquial, desde su domicilio puede tocar con la mano los muros del templo, así lo ha vivido y ahora, indudablemente, se abren sus labios y se enciende su corazón y con gozo inmenso quiere recordar y hacernos partícipes.
Fuente: Miguel Iborra Viciana
