RÁGOL, María Antonia Sanz Hernández, pregonera de la Semana Santa.
Un tropel de azahares danzan en los huertos y vega ragoleña sacudiendo y volteando su fragancia por calles, plazas y hogares.
Retozos primaverales de Marzo que anuncian y cantan “Hosanna” al que viene en nombre del Señor. Caminos de pasos lentos, de procesiones, oraciones y plegarias, de solemnes celebraciones, de ofrenda litúrgica, de trigal en fiesta, de amor fraterno, de sentimientos y fe que se ven en las pupilas del alma.
Para anunciar este gran gozo para el pueblo católico en la Semana de la Gloria, una pregonera de talla: María Antonia, segoviana de nacimiento y ragoleña de adopción por los destinos del amor en la unión sacramental del matrimonio con un ragoleño. María Antonia vive su estancia en Rágol con perseverante fidelidad y con una cercanía inigualable con los vecinos, colaborando y participando con fecunda actividad y con las más autentica honradez evangélica en sus actos.
A esta bondadosa mujer Dios se le ha revelado de un modo especial, ayudándole a descubrir su verdad en lo que acontece a su alrededor, en medio del mundo y de la Iglesia. María Antonia, es una persona de profunda fe, humilde, fervorosa, constante y generosa, que con frecuencia nos recuerda la cita de Mateo (10.8) “Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis”. La sensibilidad humana es la clave de los sentimientos y de la vida, por ello nuestra pregonera está llena de novedades, de sentimientos profundos, de alegría autentica, de sentido de la vida, y, seguro, ha puesto todo su corazón, toda su alma y todo su saber en un pregón a la altura de su personalidad lleno de contenidos y mensajes que nos llegarán directos al corazón.
Sus palabras serán como la Luz que aleja la tiniebla de un oscuro rincón, en particular por el echo de que este año podamos celebrar la Semana Santa en el contexto del Año de la fe.
Esto es un regalo de Dios y María Antonia en su humildad siempre cambió el aplauso del mundo por la mirada tierna de Dios. No hay yo sin nosotros. Pues ella, será la pregonera de la Semana Santa ragoleña, y yo mucho que me alegro.
Muchas gracias María Antonia por enseñarnos a vivir desprendidos y dispuestos a compartir con los demás. Gracias por corresponder a la llamada del Espíritu, esta es una forma de vivir la fe, como un don de Dios.
Miguel Iborra Viciana
