Recuperación: la última mentira de Zapatero
Así lo demuestran los datos revisados de Producto Interior Bruto, y la revisión del PIB del segundo trimestre de este año. Es más, en octubre de 2011, un mes antes de las elecciones generales, la ministra de Economía Elena Salgado, un tamagochi de Rodríguez Zapatero, dijo que la desaceleración en España era similar a la de otros países europeos. Los datos actualizados muestran que, en realidad, era más pronunciada en nuestro país que en el conjunto de la UE; y más en comparación con las grandes economías europeas.
Vamos primero con la afirmación de Zapatero. Recordemos que ya en los primeros meses de 2008 Zapatero, Caldera y demás dijeron que la economía iba a recuperarse después de marzo de ese año. Curiosamente, en mágica coincidencia con la celebración de las elecciones generales. Bien sabemos que ocurrió todo lo contrario y que ese año se escapó por nueve décimas de la recesión (en 2007 el PIB todavía creció un 3,5 por ciento), mientras que en 2009 el PIB cayó un 3,7 por ciento.
Pues bien, los datos de crecimiento intertrimestral de los dos últimos trimestres de 2011 muetran todo lo contrario. De un crecimiento de tres décimas en el primero y dos en el segundo, pasamos a un crecimiento nulo en el tercer trimestre, y un decrecimiento de cinco décimas en el cuarto. Nada de recuperación. Todo lo contrario.
Este último dato muestra también que, como decíamos, Salgado no dijo la verdad cuando aseveró, en octubre de el año pasado, que la desaceleración española era similar a la europea. Mientras que en esos tres últimos meses del año el PIB cayó un 0,5 por ciento, en la UE y en la eurozona el descenso fue de tres décimas. La diferencia es más marcada si la comparamos con la evolución de las grandes economías europeas (recordemos que España es la cuarta). Alemania perdió una décima, Francia tuvo un crecimiento nulo y Gran Bretaña cedió cuatro décimas de PIB. Sólo Italia, con una caída en el valor de la producción de 7 décimas, nos superaba entre las grandes economías.
Hemos conocido estos datos gracias a la revisión que ha hecho el Instituto Nacional de Estadística, que cuenta con más información y ha tenido que corregir la primera apreciación de la evolución económica de 2010 y 2011. El año pasado el crecimiento no fue de siete décimas, sino de cuatro. Y el decrecimiento no fue de una décima, sino de tres.
Más interesante que eso es ver, para el año pasado, cuáles son los datos ajustados frente a los que en un primer momento se dieron por buenos. El año pasado el gasto público no cayó un 2,2 por ciento, sino sólo un 0,5 por ciento. Mientras que el consumo de los hogares sí lo hizo: todo un punto porcentual, y no la décima que había dicho inicialmente el INE. Es decir, que el ajuste lo siguen haciendo los ciudadanos, y no el Estado.
El sector exterior hizo una aportación positiva a la economía española, que compensó en cuatro décimas el drenaje de la demanda interna. Pero esa contribución exterior fue con un menor crecimiento de las exportaciones (un 7,6 por ciento, no el 9,0 previsto incialmente), mientras que las importaciones no decrecieron una décima, sino nueve.
Los datos revisados del último trimestre muestran que la crisis se está acelerando (-0,3 por ciento en los tres primeros meses del año, -0,4 por ciento en los tres siguientes), y que la producción está lejos de levantar la cabeza. El crecimiento interanual es del -1,3 por ciento, siete décimas peor que el del primer trimestre.
Y, por lo que se refiere al empleo, la nota señala que “desciende a un ritmo interanual del 4,6 por ciento, un punto más que en el primer trimestre de 2012, lo que supone una redución neta de 801.000 puestos de trabajo a tiempo completo en un año. Por su parte, las horas efectivamente trabajadas decrecen a una tasa interanual del 3,7 por ciento”.
