Reyes Magos 2006
Desde la Alcazaba a la plaza de la Catedral había oscurecido, una tarde primaveral, adentrándonos los Reyes Magos en el interior del Palacio Episcopal para proceder a dirigir unas palabras desde el balcón principal a los miles de personas que se encontraban en la plaza de la Catedral presenciando el cortejo cívico – religioso.
Comenzando en ese imponente balcón revestido de comunión eclesial, el rey Baltasar en presencia de los otros reyes magos Melchor y Gaspar, así como, del Alcalde Luis Rogelio Rodríguez Comendador Pérez y Monseñor Adolfo González Montes, Obispo de Almería, el día 5 de enero de 2006, pronunció la siguiente conversación:
“En Oriente había unos Magos que sabían leer en el Cielo.
Cierta noche, vieron una estrella, que brillaba con una luz más intensa que las otras. Supieron que la estrella que anunciaba que el Niño Jesús acaba de nacer. Fueron hacia la estrella y la siguieron. Esta les guio hasta Belén y de pronto se detuvo sobre el Pesebre donde descansaba el Niño.
Los Magos comprendieron que habían llegado al final de su viaje. Entraron a ver al Niño que estaba con su Madre. Se arrodillaron y le adoraron. Luego le ofrecieron sus regalo, oro, incienso y mirra.
Somos esos Reyes Magos que hemos venido a Almería desde el lejano Oriente.
Durante todos estos días hemos tenido mucho trabajo recogiendo vuestras cartas y como siempre lo hemos hecho con la ayuda de nuestros pajes reales.
Tenemos que deciros que están leídas todas y tenemos todos los regalos preparados para esta gran noche. Sabemos lo que habéis pedido, pero también sabemos cómo os habéis portado. Sabemos como os habéis portado, por eso como lo sabemos todos tenéis que ser sinceros y decir la verdad;
¡Qué levanten la mano!
Los que se hayan portado muy bien.
Ahora, los que se han portado regular.
Pero ¿Hay alguno que se haya portado, muy mal, muy mal?
Sabemos que no, que aunque hacéis algunas travesuras, también tenéis buen corazón. Y eso es muy importante el que seáis honestos y aprendáis a decir siempre la verdad. Eso nos gusta mucho.
También vamos a pediros otra cosa y es que esta noche pongáis los zapatos donde podamos verlos. Y como los camellos y nosotros esta noche tenemos tanto trabajo, poned también un poco de agua y algo de comida.
Por la mañana fijaros como falta comida y agua ¡Es qué estamos hambrientos y sedientos! Y sí sois observadores hasta huellas en el suelo habremos dejado.
Iros pronto a dormir para dejar a cada uno lo que se merezca, a los que se han portado bien…. ¡regalos! y ¡carbón!
Para los que no hayan sido tan buenos. Cerrad bien los ojos y pedid por toros niños que en el mundo sufren y no tienen tanta suerte como vosotros. No levantaros hasta que salga el sol, porque siempre se nos hace de día repartiendo.
Y ya por la mañana, cuando os levantéis mientras estáis abriendo los regalos pensad que volveremos dentro de 364 días, que durante todo el año os estaremos viendo, sabremos si estudiáis o como os portáis, lo sabremos ¡todo!´
Y lo iremos apuntando en el gran libro de los Reyes Magos. Antes de despedirnos queremos invitaros a visitar el Belén y la Cabalgata de Reyes Magos, hasta que volvamos el año que viene. Sed buenos niños y niñas de Almería.”
Pero si crucial fue todo el cortejo, más importante y trascendental fue cuando visitamos por la mañana un centro de acogida en Los Molinos, la Residencia de Mayores de Santa Teresa de Jornet y la planta de niños convalecientes en el Hospital Torrecárdenas a quienes les entregamos unos juguetes. Han pasado veinte años y nunca, nunca, ningún año he dejado de pensar en esas personas a las que Dios nos puso en el camino para llevarles nuestras oraciones, nuestros abrazos, nuestras sonrisas, nuestros gestos, miradas, lágrimas, poco más, podría decir, o mucho, pero es solo un párrafo que se nos quedó grabado en los sentires del alma, del corazón y la razón, a quienes revestidos con estos atributos de los amanuenses evangélicos hicimos este peregrinaje, el rector Alfredo Pérez Almécija, el Gestor de Turismo Carmelo Torres García y este humilde servidor que escribe estas líneas juntos a los nueve pajes que nos acompañaban. Se han cumplido veinte años desde aquel día de generosidad. Qué Dios os bendiga.
Rafael Leopoldo AGUILERA MARTÍNEZ Oña

Foto: Manuel Martínez Ramírez
