ROQUETAS DE MAR.- EMMA OZORES Y SANTIAGO URRALDE PROTAGONIZAN MAÑANA LA COMEDIA ‘CAMBALACHE’ EN EL TEATRO AUDITORIO
La actriz Emma Ozores y el actor Santiago Urrialde forman un matrimonio muy mal avenido en “Cambalache”, la obra de teatro que llega este sábado, 2 de febrero. a las 22 horas al Teatro Auditorio de Roquetas de Mar y en la que ambos, junto con Ferrán Botifoll, prometen “diversión” sin límites durante toda la representación. El precio de las entradas es de 15 euros en el patio de butacas y 12 euros en el Anfiteatro.
La obra está calificada como “un vodevil de acción y suspense”, cuyo eje vertebrador es la crítica social y política a la corrupción que todo lo contamina. Escrita y dirigida por el productor y director cinematográfico Álvaro Sáenz de Heredia, “Cambalache” desenmascara a políticos corruptos, timadores de medio pelo y amantes insatisfechas, y se sitúa como exponente “de una sociedad en la que todo vale” y cualquier planteamiento es aceptable mientras haya dinero por medio”.
En la obra Emma Ozores encarna a “Sonia”, una mujer insatisfecha y alocada; el humorista Santiago Urrialde representa al marido infiel y “cornudo”; y Ferran Botifoll al ladrón primerizo que se equivoca de vivienda. Está claro que se trata de una comedia donde el espectador no puede parar de reír durante todo el tiempo.
Según Emma Ozores, “Cambalache” está escrita “con mucho talento, ingenio y sentido del humor”, y el hecho de estar representada por actores “de toda la vida, que saben mucho del oficio” hace que la trama cobre cuerpo.
La historia arranca en un piso del barrio de Salamanca de la capital española. Carlos (Botifoll), un ladrón catalán poco experimentado, asalta el dormitorio del matrimonio formado por Sonia (Ozores) y Roberto (Urrialde), un policía corrupto con algunos secretos que esconder. Ella se encuentra sola esa noche, por lo que decide ayudar a su captor en la apertura de la caja fuerte, llena de incógnitas inconfesables para cualquiera.
En su empeño por mantener al espectador atado a la butaca durante toda la función, el director ha mantenido el suspense “hasta el final”, ya que “hasta 30 segundos antes de que la obra termine no se sabe quién se lleva el gato al agua”.
