ROQUETAS DE MAR.- La Legión vuelve a reunir a cientos de personas en El Parador mientras que el Silencio estrena Junta de Gobierno
El alcalde y concejales del Ayuntamiento han participado en la Guardia al Cristo de la Buena Muerte y en la procesión del Cristo de la Expiración de Las 200 Viviendas.
Roquetas esperaba con ansia su Martes Santo, tras la pausa de un lunes sin estaciones de penitencia que aumenta la expectación entre los cofrades. Los más seguidores tenían hoy tres citas con la Semana Santa en dos núcleos: El Parador y Las 200 Viviendas.
Empezaba la tarde del martes en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de El Parador, ante cuyas puertas ya empezaban a formarse colas para la cita más conocida de la Semana Santa roquetera: la Guardia al Cristo de la Buena Muerte por parte de la Legión. Una hora más tarde abría sus puertas el templo. Aún sin público, el hermano mayor de la Cofradía de Nuestra Señora de Las Angustias y el Cristo de la Buena Muerte, Antonio Rabaneda, ha impuesto una medalla a los legionarios que por primera vez participaban en la Guardia.
El alcalde del municipio, Gabriel Amat, ha asistido desde primera hora, acompañado por el diputado nacional Juanjo Matarí y el diputado provincial Fernando Giménez, así como los concejales José Juan Rodríguez, José Galdeano, Francisco Gutiérrez y José Luis Llamas, y el director de la ONCE en El Ejido, Luis Muñiz, que conocía por primera vez esta ceremonia.
En el centro de la Iglesia, el Cristo de la Buena Muerte, espectacular talla apenas rodeada por cuatro velones, esperando al primer grupo de cinco legionarios, que han entrado con una iglesia llena y cientos de personas esperando su turno a las puertas. La Guardia ha finalizado con el traslado de la imagen desde la iglesia a la Casa de Hermandad a hombros de la Legión, acompañados por la Banda de la Legión y entonando el himno “Novio de la muerte”.
Por su parte, a las 20.30 horas, salía con agilidad, algo que no es habitual en la Semana Santa, la procesión del Cristo de la Expiración, de nuevo un Crucificado recostado a hombros de los portadores, de manera que una y otra procesión parecen una continuidad en el Martes Santo.
Una rapidez que responde al largo recorrido que realiza esta hermandad, desde la iglesia de San Juan Bautista, en Las 200 Viviendas, hasta el centro del municipio, donde el Cristo fue levantado ante la imagen de la patrona, la Virgen del Rosario, en la iglesia del mismo nombre, y vuelta al templo.

La cofradía, que estrenaba Junta de Gobierno, volvió a dejar imágenes irrepetibles al cruzar el municipio, precedidos por los tambores y la continua campana que toca silencio. Tras la sobrecogedora imagen del Cristo de la Expiración, han desfilado de nuevo el alcalde y concejales del Ayuntamiento.
