ROQUETAS DE MAR.- Las fiestas del Puerto dijeron adiós con la procesión en honor a la Virgen del Carmen y Santa Ana
Las fiestas del Puerto se despidieron con el acontecimiento más esperado por los vecinos, la procesión terrestre marítima en honor a la Virgen del Carmen y Santa Ana, que un año más volvió a reunir a miles de personas que con fervor y pasión acompañaron a las imágenes por las calles del municipio.
A las 18 horas comenzaba la procesión que contó con el acompañamiento musical de la Banda de Música de Llerena y de la Unión Musical de Roquetas de Mar. La Virgen del Carmen y Santa Ana salían en procesión hacia la explanada del Faro del Puerto. En este punto se procedió al tradicional lavado de cara de Santa Ana. Como es tradición el lavado de cara de Santa Ana lo hizo el alcalde de la localidad, Gabriel Amat, y una persona que es designada por sorteo.
Tras el lavado de cara las imágenes tomaron dirección al Puerto para ser embarcadas y partir en procesión marítima hasta Aguadulce. La imagen de la Virgen del Carmen viajó en Mi Lalita, mientras que Santa Ana lo hizo en el Audaz 3. Las imágenes fueron escoltadas por 31 barcos. Antes de llegar al Puerto de Aguadulce, desde el Paseo Marítimo de este núcleo urbano, se lanzaron cohetes en honor a la Virgen y Santa Ana.
Al llegar al Puerto el párroco de Aguadulce ofició unas oraciones dedicadas a la Virgen del Carmen y Santa Ana que recibieron diversas ofrendas, que también se repitieron en alta mar. Pasadas las 21 horas las imágenes regresaban al Puerto de Roquetas desde donde fueron trasladadas a la Parroquia. En la Avenida del Puerto se vivió otro de los momentos clásicos de la procesión, ya que las imágenes pasaron por encima de un dibujo de serrín con motivos roqueteros.
A las 22:30, en la plaza de la Iglesia, la procesión terminaba con unos espectaculares fuegos artificiales en honor a la Virgen del Carmen y Santa Ana. El castillo estuvo aderezado por una sonora traca que se escuchó al unísono para sorpresa del público, que no esperaba que las detonaciones y los fuegos saliesen de los dos lados de la plaza.
José Juan Rubí, concejal de Deportes y Tiempo Libre del Ayuntamiento de Roquetas de Mar, reconoció que “para mí supone una enorme satisfacción ver de nuevo a los barcos de los pescadores en el mar. La procesión ha sido seguida por miles de personas que han demostrado su cariño a la Virgen del Carmen y Santa Ana, y a las fiestas del Puerto”. El concejal quiso dar las gracias a “la Asociación de Policía Local El Faro, a sus dos sargentos y al resto de agentes”. Las fiestas del Puerto se despidieron hasta el año que viene.
Emoción hasta el final en una cucaña muy reñida.
La cucaña de las fiestas del Puerto de este año se caracterizó por la emoción. A diferencia de lo que ocurrió en 2014, que la cucaña finalizó en menos de media hora, en esta edición los participantes encontraron más dificultades, ya que se superaron los cincuenta minutos para encontrar a los dos vencedores.
El Puerto de Roquetas de Mar se llenó de miles de personas que no quisieron perderse una de las citas más destacadas de estas fiestas, declaradas de Interés Turístico Nacional de Andalucía. El Puerto era una algarabía y el público se volcó con este singular concurso que cada año cuenta con mayor número de espectadores.
La cucaña es un juego que consiste en intentar llegar al extremo de un gran mástil impregnado de grasa para coger una de las dos banderas, la de España o la de Andalucía, que designan a los ganadores de la prueba. Los participantes deben demostrar su pericia y equilibrio para lograr el triunfo.
En una de las tiradas la bandera de España cayó de forma no reglamentaria por lo que la organización decidió que quien retirase la bandera de Andalucía se llevaría el primer premio. Cuando ésta se retiró, se colocó de nuevo la bandera de España, que otorgaría el segundo premio a la persona que consiguiese llevársela.
Los primeros intentos de hacerse con una de las banderas que distinguen a los ganadores fueron estériles. En la primera parte el mástil tiene mayor cantidad de grasa y es mucho más difícil llegar al final. La emoción aumentaba hasta que el primer premio, dotado con 400 euros, fue para Raúl Pérez Ojeda, todo un experto que curiosamente también fue el vencedor el año pasado. A las 17:53 Juan Miguel Andújar conseguía el segundo premio, dotado con 200 euros, al hacerse con la última bandera.
