Rufián, alguien a quien el Parlamento no debiera tolerar.
Mientras las noticias sobre el desempleo, la afiliación a la Seguridad Social y la marcha de nuestras empresas siguen siendo buenas, esperanzadoras y lo suficientemente repetitivas para que ya podamos pensar que no se trata de una simple mejora circunstancial, sino que todo indica que España va por la senda de la recuperación, de su consolidación como una de las potencias europeas y con aspiraciones a ocupar un puesto de relevancia dentro de la CE; parece que hay algunos, los de Podemos. IU y ERC, seguramente desesperados porque sus pronósticos derrotistas, sus augurios catastrofistas o sus declaraciones negativas y extemporáneas no han dado resultado, no se han cumplido y, a pesar de que algunos partidos lo intentan sin descanso, todavía no han conseguido que lo que pretenden trasmitir a la ciudadanía, su pretensión de achacar al gobierno del PP un programa descerebrado, carente de contenido social y perjudicial para los españoles; los hechos, señores, se muestran tozudos, incontestables y, evidentemente. positivos en el sentido de que los empleos crecen, la economía resurge de su etapa de crisis y las empresas se muestran cada día más fuertes y competitivas, lo que empieza a notarse en la contratación de más personal y en la recuperación paulatina de las retribuciones de los trabajadores.
Este empeño de darle golpes al aguijón que, como es obvio, tiene su expresión más evidente en el Parlamento de la nación, parece que se ha convertido en una costumbre habitual de cierto sector progre de la oposición que, a falta de argumentos, razones, evidencias o pruebas que les ayuden a criticar al Gobierno; han decidido acudir a los malos modos, la grosería, el insulto y la tergiversación más absurda y negativa de la realidad, para intentar desgastar al partido en el gobierno; si no les es posible por la fuerza de la lógica y de la realidad política, económica y social de la nación,66 al menos intentarlo convirtiendo el Parlamento de la nación en una especie de circo poblado de payasos, enanos saltarines, contorsionistas, escapistas, tragafuegos, equilibristas etc. con lo que pretenden desprestigiar la sede de la representación popular, privándola de la solemnidad que debe presidir las sesiones de los representantes del pueblo, despojándola de su aspecto respetable y convirtiendo los debates entre sus “señorías”, en verdaderos torneos de dislates en los que, por una parte, se intenta mantener el tono, la seriedad, los buenos modos, la calidad de las demostraciones, la lógica de las propuestas y la solidez y fuerza de las argumentaciones, mientras que, por la otra, una serie de pretendidos políticos, curiosamente con formación universitaria muchos de ellos, aunque si se les escucha no lo parece; se limitan a salirse de madre, a despotricar, a ofender e insultar, usando para ello las procacidades propias de las letrinas más nauseabundas de la sociedad; olvidándose del respeto debido a sus adversarios políticos, de la más elemental educación y demostrando que hay personas en las que, el estudio y la formación, por muchos títulos que posean, no son capaces de desasnarlos, quitarles el olor de las cochineras y ponerlos a la altura de aquellos a los que se enfrentan, seguramente, debido a que, en el fondo los envidian, sabedores de que ellos nunca conseguirán aquellas maneras, aquellas formas o aquel modo distinguido de expresarse, que siempre los va a diferenciar a los unos de los otros.
Cuando uno se ve forzado a escuchar, en la Cámara baja, a un sujeto como el señor Gabriel Rufián, de ERC, diplomado ( vayan ustedes a saber cómo lo logró) en relaciones laborales por la Universidad Pompeu y Fabra y “activista independentista” como se le define en Google; es evidente que se percata inmediatamente de que se encuentra ante un sujeto que intenta disimular el pelo de la dehesa, que todavía sigue manteniendo, adoptando una pose de gran orador, de avispado polemista y de eminente filósofo, cualidades de las que, por supuesto, carece en absoluto. De lo que si dispone es de un verdadero arsenal de insultos, palabras disonantes, vocablos ofensivos y una gran facilidad para lanzárselos, como dardos envenenados, a sus adversarios políticos. Carece de gracia (esta que algunas veces, aunque sea esporádicamente, se le puede atribuir al señor Pablo Iglesias al expresarse) y cada vez que pretende intervenir para decir algo, en la cámara parlamentaria, suele meter la pata hasta el corvejón, como en el lenguaje popular se suele decir. Ha colaborado, y de ahí suponemos que le viene este empaque del que hace ostentación, en la Televisión de Cataluña, La Mañana de Cataluña Radio, El Punt Avui TV, 13 TV … lugares en los que se encuentra entre amigos (los que no son independentistas no tienen vela en dichas reuniones)
No sabemos si, como algunas publicaciones han sacado a colación, algo de los problemas de su abuelo de Jaén, que tuvo que ser repatriado de Melilla a Bobadilla (Jaén), sujeto con una camisa de fuerza, por estar afectado por un problema mental del que, al cabo de un tiempo, parece que sanó; unos antecedentes que, como sucede en muchas ocasiones, puede ser de carácter genético y trasmitirse de generación en generación. En todo caso, el que un parlamentario se atreva a espetarle, a modo de despedida, a un señor al que se le investiga, el exdirector de la Oficina Antifrau, Daniel de Alonso, la siguiente lindeza: “Hasta pronto, gánster. Nos vemos en el infierno”. No es raro fuera capaz de proferir, a través del desarrollo del acto, otra serie florida de insultos como: “mamporrero”, “lacayo”, “la corrupción es usted” etc. El tono desabrido, chulesco, evidentemente influido por las películas de policías duros que habrá visionado mientras conspiraba contra España, junto al resto de los miembros de ERC, y la forma estudiadamente sincopada con la que suele expresarse para dale más énfasis a sus diatribas; no hacen nada más que reforzar la imagen de matón que parece que intenta forjarse entre el resto de parlamentarios.
Lo malo de estos sujetos es que, en Cataluña tienen manga ancha, se les consiente todo y cuanto más gritan y vociferan más adictos tienen. Estos son los que han conseguido engañar al pueblo catalán mintiéndole, ofreciéndole tierras de Jauja, vendiéndoles ilusorios paraísos terrenales en una Cataluña independiente, formando parte de Europa y autosuficiente para poder asumir todos sus compromisos con los jubilados, los incapacitados, los enfermos, la sanidad en general etc. Se han callado que: de Europa nada. Ignoran que tienen contraída una deuda pública que supera los 70.000 millones de euros y que van a perder una parte importante del 60% de su comercio con España; que no van a poder exportar sin pagar aranceles; que no van a recibir ayuda económica alguna de los bancos europeos; que no tendrán libertad de tránsito por toda Europa como tenían ahora en virtud del acuerdo de Schengen y que, de todas las falsas promesas que se les han hecho por los separatistas, ninguna va a cumplirse.
En todo caso, con señores como Rufián, Homs, Mas, Junqueras, Pujol ( y su familia) Forcadell, Munté, lo que es evidente es que, Cataluña, está destinada a convertirse en un país tercermundista, debido a que, si fuera posible que obtuvieran la independencia, algo que no va a suceder; es evidente que quienes se harían con el poder no iban a ser los ilusos de CDC o PDEcat, que no se iban a comer una rosca del poder; porque los vencedores, sin duda alguna, iban a ser los de ERC y, muy posiblemente, los que ocuparían el segundo lugar ( suponiendo que las derechas catalanas no se unieran para luchar contra el comunismo radical de Podemos) estarían los del partido de Ada Colau si es que, finalmente, se separa de Podemos para crear su propio partido.
Nosotros, como españoles residentes en Cataluña, no vamos a dejar ni un día de recordarle al gobierno del señor Rajoy que está dejando que, los nacionalismos, especialmente el catalán, se vayan reforzando y, a medida que se acerca la fecha del anunciado referéndum, radicalizando; ya que es evidente que personajes como los que hemos citado y de la catadura personal y política del señor Rufián, no se van a quedar indiferentes si se encuentran que, en el último momento, tienen que elegir entre convocar el referéndum imposible o retirarse con el rabo entre las piernas. Sólo le pedimos al gobierno de la nación que, si en algún momento es preciso imponer la Ley por los medios que fueren, dentro de los previstos en la Constitución, que no se arrugue, como lo ha hecho tantas veces, y no permita que, en ningún caso, la política interrumpa la acción de la Justicia y, en su caso, la de las fuerzas encargadas de mantener la unidad de España, si ello, en último extremo, fuera preciso.
-Miguel Massanet-
