¿Sabes detectar un posible fraude online?
Es
un hecho que cada vez más a menudo nuestra primera opción para comprar un producto es acudir directamente a internet, sea para hacernos una idea del precio y comparar después en tienda o directamente porque encontramos una mayor variedad y a veces, precios más competitivos. Es por eso que, frente a un aumento del uso comercial de las nuevas tecnologías, también los intentos de fraude online han crecido, en diferentes variantes cada vez más difíciles de detectar.
Solemos comprar nuestras marcas favoritas de ropa en tiendas como Privalia, Zalando o Amazon, porque nos dan la confianza de llevar muchos años ofreciendo productos tanto outlet como de nueva temporada a precios rebajados, lo que consiguen a base de acuerdos con las mismas marcas, a las que garantizan un volumen de ventas concreto. Ojo, no siempre estarán rebajados los productos, y en ocasiones la web oficial de estas maras presenta rebajas más interesantes, siempre es mejor echar un vistazo primero. Las tarjetas virtuales de fidelidad sólo funcionan en sus propias webs y ofrecen ventajas inigualables.
Sin embargo, lo que más se consume hoy día en internet son suscripciones o contenido multimedia bajo demanda: películas, música, libros digitales, videojuegos, etc. En este último caso, si te gusta el gaming y los juegos de azar, es muy sencillo evaluar si el sitio donde pretendemos jugar es fiable. Desde España simplemente hay que buscar en www.casinoenlinea.es la información sobre ese sitio: encontraremos un exhaustivo análisis. En cuanto a las suscripciones a servicios como Netflix, pueden llegarnos emails o WhatsApps que ofrecen códigos pirata para suscribirse gratis o más barato. No son fiables en absoluto, y de hecho aunque la url visible sea la oficial, si hacemos click nos redirigirán, seguramente, a sitios que son fuente de fraude.
A veces, sin embargo, vemos en redes sociales anuncios de productos de marcas que no conocemos que se nos antojan irresistibles, en ese caso creemos funcionar a ciegas pero un buen indicador son los comentarios de otros usuarios de las redes. Con que la mayor parte indiquen que han sido estafados, que pagaron y nunca llegó el producto, tendríamos más que suficiente. Si aún no hay comentarios y queremos aventurarnos, otro modo de evaluar es, una vez en la página de ventas, revisar si todos sus links (sobre todo los de Atención al Cliente o Depósito Legal funcionen correctamente e indiquen una dirección real a la que dirigirse. Si estos no funcionan, probablemente seremos estafados.
Otra cuestión que todos conocemos, pero que no solemos poner en práctica, es revisar si en el momento de acceder a la pasarela de pago de una tienda, la url cambia su comienzo de http:// a https://. Lo cierto es que cada vez más sitios web han implementado este protocolo seguro como base para indicar que nuestros datos están protegidos, sean personales o bancarios. Sin embargo para los pagos en línea, es imprescindible que la url comience por https://. Sin duda, acogerse a métodos de pago como PayPal si están disponibles, o ApplePay, son de las mejores opciones porque no estaremos compartiendo nuestros datos reales de pago, y en el primero de los casos, llevan implícito un sistema de Protección del Comprador que facilita las cosas en caso de devoluciones o posibles estafas.
