San Juan Evangelista, Patrón de la Juventud Cofrade
Este lunes, día 26 diciembre, se celebró el inmemorial Día de la Reconquista, el Día del Pendón o de la Toma, para adentrarnos hoy, martes, 27 de diciembre con el espíritu navideño en la solemnidad litúrgica de San Juan Evangelista, el único de los Apóstoles que estuvo al pie de la cruz con la Virgen María y las otras piadosas mujeres y fue él quien recibió el sublime encargo de tomar bajo su cuidado a la Madre del Redentor. “Mujer, he ahí a tu hijo”, murmuró Jesús a su Madre desde la cruz. “He ahí a tu madre”, le dijo a Juan. Y desde aquel momento, el discípulo la tomó como suya.
El discípulo amado, quien estaba junto a la cruz de Jesús su Madre y la hermana de su Madre, María la de Cleofás y María Magdalena, así lo visualizamos en el paso del Calvario de Pescadería, Santa Cena, la Oración en el Huerto, el Prendimiento, en el Santísimo Cristo de la Redención en su Sagrado Descendimiento – El Silencio- y en el paso del Duelo tras la Soledad de los Dolores de María, es el Patrón de la juventud cofrade, de quienes cogerán en un futuro mediato el testigo en la gobernanza y gestión de estas corporaciones penitenciales, sacramentales y de gloria, realizándose en el día de hoy, diversas funciones religiosas en las sedes canónicas en donde se encuentra al culto público.
Especialmente, en la iglesia parroquial de San Juan Evangelista en el barrio de la Almedina, autorizada por el Arzobispo de Toledo, Primado de España, se llevará a cabo en el día de hoy, a las 19:00 horas, la Santa Misa por el Misal Hispano – Mozárabe presidida por Monseñor Antonio Gómez Cantero, Obispo diocesano de Almería, acompañado por el Seminario de Almería y el pueblo cristiano congregado, quienes realizarán la labor de coro de la Santa Misa con los cantos propios de la celebración.
San Juan Evangelista, el discípulo amado, forma parte del concierto cofrade pasionista almeriense, venerándose como uno de los Cotitulares, con especial belleza y ternura el contemplarlo cada Martes Santo con la Coronación en el Barrio de Los Molinos, en el paso de palio de María Santísima de Gracia y Amparo en su conversación sacra con San Juan Evangelista, ante la realidad historiográfica acontecida en la incomprensible soledad del Monte Calvario y el Santo Sepulcro, pero cuyas palabras silenciosas de este diálogo místico, entre gestos y miradas, desprenden un mensaje pastoral de gran calado apostólico, humanístico y cristiano, de amor y esperanza en un prójimo más fraternal. Paz y Bien.
-Rafael Leopoldo Aguilera Martínez-
