Sed de Cristo
En el Evangelio de este domingo, Jesús cura a un hombre que ha sido ciego desde su nacimiento. Sin embargo, esta curación es más que física: es un nuevo comienzo. El hombre no solo recupera la vista, sino también una nueva identidad. Le devuelve la alegría de la fuente de la salvación.
Su transformación es tan profunda que incluso sus vecinos tienen dificultades para reconocerlo. En lugar de aceptación, se enfrenta a dudas y cuestionamientos, y finalmente es expulsado de la comunidad.
Esta historia nos recuerda que una nueva perspectiva aporta claridad, pero también puede generar tensión. El bautismo y la conversión no solo añaden algo a nuestras vidas, sino que nos transforman de maneras que los demás no siempre comprenden.
El Evangelio termina con un momento de atención y reconocimiento. Después de que el hombre es expulsado, Jesús lo busca y acoge su fe. Lo que la comunidad no pudo ofrecer, Jesús lo hace: pertenecer a través de la relación con Él.
En un momento en que el mundo se enfrenta con hiel y vinagre a crecientes sufrimientos y conflictos, este Evangelio nos llama a abrir los ojos.
El camino cuaresmal va camino de su epílogo litúrgico con el Domingo de Ramos. Todavía nos quedan un elevado número de actos piadosos organizados por las comunidades parroquiales, hermandades y cofradías de penitencia, gloria y sacramentales, para que Cristo nos abra los ojos a la dignidad de cada persona, al clamor de la humilde Tierra y al urgente llamado a construir la paz a través del Misterio de la Fe.
Y cuando con esta sed de Cristo, fuente de la salvación, compasión, misericordia, ternura, amor, haga morada en nosotros y nos abra los ojos, que podamos caminar juntos en la luz, nos convertiremos en testigos de la esperanza, amor y caridad y el cuidado de nuestra casa común, la Iglesia Católica que sigue al Evangelio, la Palabra de Dios, y la Tradición, porque bienaventurados aquellos que tienen hambre y sed de justicia porque serán saciados para vivir en plenitud con el don de Dios. Paz y Bien.
Rafael Leopoldo Aguilera Martínez
