Torrecárdenas evalúa el sueño de unos 500 pacientes al año ante posibles apneas como causa de su cansancio
La Unidad de Gestión Clínica de Neumología del Complejo Hospitalario Torrecárdenas de Almería analiza anualmente el sueño de entorno medio millar de personas que padecen cansancio y soñolencia desde las primeras horas de la mañana y de forma habitual a fin de diagnosticar una posible apnea o hipoapnea, una obstrucción de la vía respiratoria total o parcial que ronda los diez segundos y que interrumpe el descanso nocturno.
Según ha explicado a Europa Press el jefe de sección y director de la citada unidad, Gustavo Villegas, entre el 60 y 70 por ciento de los estudios que se realizan a lo largo del año dan positivo a una apnea, lo que puede ser causa de problemas como pérdida de memoria o de episodios depresivos, entre otras alteraciones, además de esa sensación de cansancio matutino. En los casos más graves puede incluso derivar en el desarrollo de hipertensión arterial.
Esta afección suele agravarse con la edad, por lo que quienes más la padecen son aquellas personas de entre 50 y 60 años de edad, más en hombres que en mujeres, si bien también puede presentarse en personas jóvenes, ya que la obesidad es una de las causas más importantes para el desarrollo del problema. “Más de la mitad de los pacientes con apnea son obesos”, apunta Villegas. En estos casos, el tratamiento más eficaz consiste en llevar una vida saludable a base de dieta equilibrada y ejercicio físico.
No obstante, otros factores como la hipertrofia de adenoides y de las amígdalas –las conocidas popularmente como vegetaciones– también puede derivar en este tipo de problemas, especialmente entre niños y jóvenes. En estos casos la solución pasa por una intervención quirúrgica en la mayor parte de las veces.
Desde Neumología se atienden los casos derivados desde Atención Primaria para realizar un estudio que permita averiguar la calidad del descanso a través de dos métodos. El más sencillo de ellos es realizar una poligrafía respiratoria, que permite medir varios parámetros para monitorizar el sueño. “En los últimos años, la tendencia es hacer esta prueba en el domicilio del paciente, de forma que la persona duerme en su casa”, explica el doctor.
Así, mediante un aparato adosado al cuerpo se miden factores como la respiración, la cantidad de oxigeno en sangre, la frecuencia cardiaca o la postura que se adopta al dormir. Con un registro de entre siete u ocho horas se pueden evaluar los factores que dan lugar a fragmentaciones del sueño y un posible cansancio mañanero. Para ello, la empresa que asiste a este servicio puede llevar a casa del paciente el aparato y explicar su uso.
Otra opción pasa por realizar el estudio en el mismo hospital, de forma que el paciente pasa una noche ingresado para controlar su descanso. En este caso, además de someterse a una poligrafía, también se realiza un estudio neurofisiológico para controlar la actividad cerebral y la actividad de los ojos.
TRATAMIENTOS
Entre los tratamientos más recomendados entre las personas que padecen un problema leve de apnea se encuentran hacer deporte, llevar una dieta sana, evitar el tabaco, no ingerir alcohol –especialmente por la noche–, procurar dormir de lado, ya que facilita la respiración, y evitar la ingesta de sedantes o relajantes, que pueden empeorar la situación.
No obstante, los casos más graves, especialmente en personas adultas, tienen como tratamiento el bombeo de aire insuflado bajo presión dentro de la vía respiratoria a través de un aparato conocido como CPAP debido a sus siglas en inglés. Este tratamiento, que además evita profundos ronquidos en el paciente, contempla el uso de una mascarilla nasal sujeta a la cabeza que introduce aire a más presión de lo habitual.
“Es bastante efectivo y además revierte los episodios de apnea”, asegura Villegas, quien apunta que este tratamiento que cubierto por el Sistema Nacional de Salud puede darse de forma ilimitada aunque, actualmente, solo un 70 por ciento de los pacientes lo toleran ante su incómoda apariencia.
Pese a todo, el uso del CPAP se contempla actualmente como uno de los remedios más eficaces, sobre todo para los casos más severos en los que se llegan a registrar más de 30 apneas a la hora o en personas que cuentan con profesiones de riesgo, como manipuladores de maquinaria o conductores profesionales.
Actualmente, según los datos facilitados por el facultativo, la realización del estudio puede demorarse unos tres meses desde el momento en el que es prescrito por el neumólogo, de forma que los resultados se obtienen a los tres meses después de hacerse las pruebas salvo en los casos de personas que padecen problemas de tipo cardiovascular, ya que se actúa con preferencia para tratar de resolver sus análisis en un periodo de dos a tres semanas.
