Transparencia, gestión y otras milongas
Creo que solamente una conferencia de Ernesto de Hannover, duque de Brunswick y Luneburgo, en la sede de Alcohólicos Anónimos y bajo el sugerente título “Abstinencia, morigeración y regomello ante una bandeja de combinados”, podría resultar más sorprendente que la presencia en Almería de la consejera de Presidencia de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, para presentar un proyecto de Transparencia política. Luciendo la manga verde de las buenas horas, la Designadísima tuvo a bien montar una especie de performance discursiva sobre las bondades de la Transparencia en la gestión invitando a destacados representantes locales que, supongo que por educación y decoro escénico, no revelaron a doña Susana que escribir en el mismo párrafo las palabras “transparencia” y “Junta de Andalucía” hace saltar el corrector de texto. Y es que por mucho que el preámbulo del anteproyecto de Ley de Transparencia Andaluza asegure que con ella “se trata de posibilitar que la ciudadanía conozca la información que sea relevante para garantizar la transparencia de la actividad de los poderes públicos”, habrá que recordar a doña Susana que ella misma forma parte de un Gobierno cuya consejera de Sanidad se niega a responder las preguntas de la oposición, o que su coalición socia, IU, se niega a que los andaluces sepan cuánto dinero gasta la Consejería de Empleo en generar empleo. Y eso por no hablar del papelón de ese mismo Gobierno a la hora de destruir pruebas e impedir el acceso de la Justicia a los datos más relevantes del caso de los ERE fraudulentos. Francamente, creo que habría sido mucho más divertida la sobriedad expresiva del Duque de Brunswicky Luneburgo.

-José Ferández-
