UAL.- Alonso de la Varga: “Con un toro manso no habría forma de que se pudiera desarrollar la lidia”
Alrededor de medio centenar de personas asistieron este jueves, 20 de marzo, a la conferencia que impartió esta profesora de Veterinaria de la Universidad de León en el centro cultural de Cajamar. Con su charla se abrió la segunda parte de la quinta temporada del Aula Taurina de la Universidad de Almería. El pasado mes de noviembre, un ciclo de conferencias dedicado a la figura del torero Juan Belmonte en el centenario de su alternativa, abrió esta quinta edición.
Doctora en Medicina Veterinaria por la Universidad de León, Marta Elena Alonso de la Varga es profesora titular en el Departamento de Producción Animal de esa Facultad de Veterinaria desde 2001 y desde 2007, subdirectora del mismo departamento. Desde 2010 también ocupa, además, el cargo de Defensora de la Comunidad Universitaria de la Universidad de León. Ha realizado numerosas estancias de investigación y docencia en distintas universidades de Reino Unido, Irlanda y Estados Unidos, ha participado en una decena de proyectos de investigación, ha dirigido nueve tesis doctorales y publicado más de 80 trabajos en prestigiosas revistas de investigación. Es miembro también del Comité Organizador del Symposium del Toro de Lidia de Zafra desde el año 2009.
Ayer, en su conferencia, esta especialista habló de las diferencias que existen en el comportamiento del toro de lidia en el campo, en situación experimental y en el ruedo. Lo hizo basándose, según explicó, en las investigaciones realizadas en la Universidad de León en los últimos 25 años. “Básicamente, lo que define al toro de lidia, su carácter diferenciador respecto a otras razas de bovino, es su bravura, su comportamiento de acometividad. Contrariamente al resto de los bovinos, que ante un estímulo agresor reaccionan huyendo, el toro de lidia lo hace atacando, enfrentándose al problema. Eso hace que resulte mucho más interesante y plástico a la hora de realizar una faena. Si el toro se estuviera defendiendo continuamente, no habría forma de que se pudiera desarrollar la lidia, sería lo que entendemos por un toro manso, que son las excepciones”, explicó. Alonso de la Varga señaló también que la selección genética ha permitido que haya pocos toros mansos y que la mayoría, aunque en distintos grados, sean bravos y nobles.
Esta profesora de Veterinaria, que ha dirigido ocho cursos de extensión universitaria sobre temática taurina y que ha impartido, además, más de 20 conferencias en cursos, jornadas y reuniones científicas relacionadas con el toro de lidia, afirmó ayer que las actividades que sobre el toreo se realizan en distintas universidades “permiten aportar una visión más científica y rigurosa de la tauromaquia”. “Conjugar la ciencia y los aspectos más folclóricos o de tradición es muy positivo siempre, porque permite que los aficionados de toda la vida y los que se incorporan ahora, amplíen sus conocimientos y profundicen en la complejidad de la fiesta del toro”.
