Un fantasma vuelve a recorrer Europa
El 5 de mayo de 1945 las tropas aliadas liberaron a los prisioneros del campo de concentración de Mauthausen, en Austria, donde los nazis dieron muerte a casi 150.000 prisioneros, de los que muchos eran españoles. No en vano tenía el sobrenombre del “campo de los españoles’, de ahí que tras la liberación se visualizara que banderas republicanas habían sustituido a las banderas nazis y la puerta del campo estaba cubierta por una gran pancarta en la que se podía leer: «Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas libertadoras».
Un fantasma vuelve a recorrer Europa, la ultraderecha y el fascismo, en un día en el que supuestamente enarbolamos la bandera de la libertad y recordamos a esos hombres y mujeres de los campos de concentración de Mautahsusen que nos encomendaron que su causa no quedara en el olvido, que su causa no volviese a repetirse. Y es que la Memoria Histórica está llamada en estos momentos a cumplir su papel, hoy los pueblos del mundo han asumido como algo indudable la naturaleza inhumana y genocida del fascismo y conviene recordar que antes de la guerra mundial hubo quienes consideraron que el ascenso de Hitler y la aparición de dictaduras fascistas en Europa era algo positivo porque alejaban el peligro del comunismo e incluso hubo quienes consideraban que el fin de la democracia y el asesinato de miles de personas era irrelevante si con ello se evitaba el ascenso de la izquierda europea. Sirvan estas líneas, para recordar el injusto olvido que, durante décadas, ha sufrido la memoria de los millares de republicanos españoles que allí fueron asesinados.
Hoy, una nueva tragedia asola buena parte de la UE destruyendo empleo, servicios públicos, prestaciones sociales y pensiones, frustrando la incorporación de los jóvenes al trabajo, haciendo trabajar más años y más horas semanales, impidiendo la seguridad y la soberanía. Estas agresiones sociales sin precedentes en Europa desde 1930 están generando miles de movilizaciones de trabajadores, de jóvenes sin trabajo, pensionistas, profesionales de servicios públicos, de huelgas para reclamar el fin de la política de recortes impuesta por el dogma del equilibrio presupuestario.
De norte a sur, de este a oeste, los trabajadores y trabajadoras impugnan esta Unión Europea neoliberal que provoca un recorte en sus condiciones materiales de vida, el aumento de las desigualdades y un modelo de sociedad desarticulada que abre las puertas al fascismo.
Asistimos a la reestructuración de las clases sociales en el seno de las economías nacionales y también en el espacio de la economía política mundial. Es completamente insostenible que la UE imponga a sus Estados, especialmente a los económicamente más débiles, una fuerte combinación de políticas erróneas y socialmente injustas que además son adoptadas e implementadas por procedimientos no democráticos. El proyecto neoliberal respaldado y asentado sobre el bipartidismo se presenta así como una contrarrevolución que trata de asestar golpes de gracia a las conquistas sociales y económicas alcanzadas mediante la lucha social en el marco de los Estados Nacionales constituidos tras la II Guerra Mundial y son los principales responsables del ascenso de partidos de extrema derecha, neonazis y xenófobos de las actuales instituciones europeas y sus políticas suicidas. Ese proyecto neoliberal, al servicio de los intereses de las grandes burguesías europeas y sus grandes corporaciones, ha derivado en un verdadero golpe de Estado a las Constituciones Nacionales, a la soberanía popular, a la democracia, encomendando a la Comisión Europea, Fondo Monetario Internacional y Banco Central Europeo la imposición a sangre y fuego de los recortes sociales que garanticen el saneamiento de las cuentas de los estafadores financieros y la acumulación de capital frente a los y las trabajadoras.
En un día como hoy tenemos la obligación de recordar a la sociedad civil que estos crímenes genocidas ocurrieron en un periodo histórico no tan lejano, con pólvora y con cañones, pero también de hacerles reflexionar, hoy se hace con política de ajuste que desplaza, desahucia, excluye y humilla, provocando otra modalidad de genocidio social, cuando no se vuelve a la barbarie como la que estamos viviendo estos días, en el corazón de Europa, de la mano de los nazis en Ucrania, una barbarie que curiosamente no condenan lo gobiernos de la Unión Europea. Hoy sabemos que la derrota del nazismo estuvo tanto en los blindados norteamericanos y en la artillería soviética como en el corazón de los hombres que no se rindieron pese a las durísimas pruebas que la vida les puso por delante. Y en palabras del propio Antonio Muñoz Zamora, hoy sabemos que “no hay mordaza más sólida que la que el miedo anuda”.
Desde la izquierda europea estamos decididos que “el miedo cambie de bando”, a confrontar con las políticas de la Troika para articular una gran Bloque Social y Político Alternativo en España y en Europa que ponga fin al proyecto neoliberal, a la Europa del Capital y abra la puerta a la Europa de los pueblos y de los trabajadores constituyendo el más preciado tributo a las futuras generaciones y a la memoria de los que lucharon por la libertad. El próximo 25 de mayo tenemos la oportunidad de desplegar una gran bandera desde el sur del sur de Europa donde ponga “desde Almería saludamos a la Europa sin Troika y sin fascismo, a la Europa de la paz y de la libertad”.
Rosalía Martín, coordinadora Izquierda Unida Almería y parlamentaria andaluza
