Veneración a la Dolorosa bajo palio y negro ruan
Tras la veneración durante el día litúrgico de los siete Dolores de la Santísima Virgen, 15 de septiembre, la Dolorosa bajo palio de negro ruan estuvo expuesta al culto público en la sede canónica de la Iglesia de San Pedro Apóstol para poder ser besada en Sus sagradas manos con unción en señal del máximo tributo espiritual y de filiación divina, los cientos de fieles y cofrades con vestimenta protocolaria enlutada, que se acercaron al templo parroquial, con lo que con este acto piadoso, daba comienzo con elevada impronta pastoral y en comunión eclesial, los actos del centenario fundacional de la Cofradía del Santo Sepulcro.
Desde la Alcaldesa de la ciudad María del Mar Vázquez y Corporación Municipal, Delegada del Gobierno de la Junta de Andalucía, Aranzazú Martín, y otras autoridades civiles, militares y académicas vinculadas con esta corporación penitencial del Viernes Santo por ser el cortejo procesional oficial de la Semana Santa se dieron cita este día 15 de septiembre en el interior del templo, entre las fragancias de incienso y aromas floral, que tuvo su momento culmen con la solemne Santa Misa.
Eucaristía que estuvo presidida por Monseñor Antonio Gómez Cantero asistido del canónigo y cura – párroco Juan Antonio Moya Sánchez. El Obispo Gómez Cantero con elevado sentido de sociabilidad pastoral, elogió el papel desempeñado por esta señera Cofradía en el ámbito parroquial, por la colaboración y cooperación a nivel diocesano, y por el esfuerzo que realizan en llevar el carisma de esta Hermandad de solidaridad y fraternidad a los más necesitados a través de Cáritas parroquial, junto, con las otras dos Hermandades erigidas canónicamente en esta misma sede parroquial: la Santa Cena y El Rocío.
En el libro de honor, ante la sobria efigie difunta del Hijo de Dios en el Santo Sepulcro y la Virgen de los Dolores, vestida con sublime elegancia por Álvaro Abril Vela, firmaron las autoridades asistentes, así como, los anteriores hermanos mayores que precedieron a la actual Hermana Mayor Fini Salvador, y la gran acogida por parte de las hermandades y la Agrupación de Cofradías de la capital, presidida por Isaac Vilches, que se hicieron presentes a lo largo de todo este día tan especialmente piadoso.
Asimismo, hubo un momento para la dedicación musical con la donación de la letra y los compases sinfónicos del Himno del centenario compuesto por el compositor y profesor de la Universidad de Almería Juan Rafael Muñoz Muñoz:
Siento la esencia de tu presencia,
voz que me abriga, que me aconseja
que me ilumina en el silencio
con tu palabra de amor sincero.
Nunca me faltas, nunca me fallas
dándome vida con la esperanza
Madre callada, Reina del cielo,
tú me acompañas no importa el tiempo.
DULCE CARICIA CON EMOCIONES
MI DULCE SUEÑO MADRE DE AMORES
MANO TENDIDA, CIELO EN COLORES
MI VIRGEN SANTA DE LOS DOLORES.
Quiero tenerte dentro en el alma,
mirar tu cara, cada mañana,
sentir tu abrazo de sentimientos
la luz que alumbra mis pensamientos.
Lágrimas, penas, dolor que guardas
entre sonrisas que dan la calma,
nunca has querido que esté sufriendo
me has arropado de amor eterno.
DULCE CARICIA CON EMOCIONES
MI DULCE SUEÑO MADRE DE AMORES
MANO TENDIDA, CIELO EN COLORES
MI VIRGEN SANTA DE LOS DOLORES.
Destacar el detalle generoso de acercarse la Hermana mayor y Junta directiva a la Iglesia parroquial de Santiago, en donde se estaba celebrado con gran solemnidad barroca la festividad de la Virgen de los Dolores, La Soledad, orando los integrantes de esta comitiva ante tan excelsa imagen sagrada que pone el broche de oro en la madrugada del Viernes Santo y tras la veneración depositar ante la Virgen un ramo de flores en señal de devoción y fervor a La Soledad con la que nos iniciamos en nuestra infancia, muchos de nosotros, en la religiosidad popular almeriense, junto a Nuestro Padre Jesús Resucitado.
Un día que quedará en el recuerdo de la piedad popular almeriense al darse comienzo los actos y actividades que se llevarán a cabo con motivo de esta efeméride fecha fundacional centenaria entre los almerienses.

Fuente: Rafael Leopoldo Aguilera
