VERA.- DIEGO MARTÍNEZ CASTILLO PREGONERO DE LA SEMANA SANTA 2015
El pasado 21 de marzo en el templo parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación de Vera, bajo la presidencia del Párroco, Rvdo. Carlos María Fortes García, el Alcalde-Presidente del Ayuntamiento de la ciudad, José Carmelo Jorge Blanco y Jerónima Caparrós Soler, Secretaria del Consejo de Pastoral, tuvo lugar la proclamación del Pregón de la Semana Santa de Vera 2015,con asistencia de la banda municipal de música de Vera, que interpretó dos piezas musicales como prólogo del pregón y que durante el mismo al unísono con el pregonero interpretó la marcha “Virgen de las Angustias”.
Para esta ocasión había sido elegido por parte de la Agrupación de Hermandades y Cofradías, a Diego Martínez Castillo, un joven de 35 años con una larga trayectoria cofrade. Diego desarrolla su actividad profesional en el área financiera del Ayuntamiento de Vera, es tesorero de la Ilustre y Venerable Hermandad Ntra. Sra. de las Angustias, patrona de la ciudad, y capataz del paso de esta imagen, también colaborador del grupo de teatro de esta hermandad que representa actuaciones en los Festivales de Arte de Vera y desarrolla actividades deportivas como entrenador de baloncesto del equipo alevín y juvenil de Vera.
Diego Martínez nació en Almería, pero desde muy pequeño su familia se trasladó a Vera, ya que a sus padres: Diego e Isabel, maestros de profesión, ejercieron en el colegio Reyes Católicos de esta ciudad hasta su jubilación.
Diego, con edad muy temprana tuvo curiosidad por la Semana Santa, las imágenes, los tronos y la música que acompañaba a cada uno. Y es así como, una tarde de primavera, junto con un grupo de amigos realizaron una procesión alrededor de la fuente de plaza mayor de Vera portando a hombros una pequeña talla de una virgen dolorosa, la Virgen de los Perdones. Todo empezó siendo un juego de niños y se convirtió en una realidad ya que en 1992 se fundó la Hermandad Juvenil e Infantil de la Virgen de los Perdones y Jesús de la Esperanza.
Durante todos esos años, fomentó en Vera el crecimiento y desarrollo de esta Hermandad, formalizando la creación de sus estatutos y el reconocimiento por el Obispado de Almería como Hermandad, así como su participación en las actividades que realizaba la parroquia. Diego también es un apasionado de la música, obtuvo el grado elemental de piano y ha sido miembro de la Banda Municipal de Música durante veinticinco años como trompeta. En 1999 se trasladó a la ciudad de Almería, para realizar sus estudios universitarios de Ciencias Empresariales, en esos años entró a formar parte de la cuadrilla de costaleros que cargaban a la Virgen de los Desamparados de la Hermandad de Pasión.
Tras la presentación del acto por parte del cura-párroco Carlos María Fortes García, intervino la pregonera del pasado año María del Carmen Morales, que presentó al pregonero de esta edición y alumno suyo, Diego Martínez Castillo, quien iniciaba el pregón así:
“Te conocí en las palabras cariñosas de mi abuela. Te encontré en las explicaciones sabias de Domingo. Me atrapaste con los juegos de los niños. Te amé gracias a los sones de esa marcha. Me enamoré entre las manos dulces de la Virgen. Trabajé en la compañía de mi hermano. Y disfruté en el trabajo, sufrimiento y amor.”
“¡Primavera despierta! Inunda los campos de aromas y sabores, inunda los cielos de aves ,De aves cantando y acordes. ¡Primavera despierta! Despide al invierno, al frío y las nieves Despide los negros colores. Que están naciendo las flores. ¡Primavera despierta! Sinónimo: juventud; época de amores, Estación dulce de las luces; De las luces, frescura y olores. ¡Primavera despierta! Que con tu llegada las calles, Las calles se inundan de flores, De palios y aromas a incienso. Y a rosas, a lirio y a cedro. Que con tu llegada las calles ,Las calles se llenan de gente. Se llenan de ruido y silencio, De música, sentimiento y rezo .Que con tu llegada las calles, Las calles se llenan de Fe ,Se llenan de Amor y Perdón, De Paz, Hermandad y Pasión. ¡Primavera despierta!”…
Y continuó tras el saludo a autoridades y fieles:
“¿Qué hace aquí este pregonero? Cofrade y amigo, que aún debe de hacer en vida muchas virtudes para merecer tan bello premio. Mari Carmen, gracias por tus palabras de cariño. Hoy de nuevo profesora y alumno. Gracias. He venido como trabajador de la Pasión, he venido humilde y lleno de devoción. De devoción, por todas y cada una de las imágenes que en esta proclamación de fe pública llamada Estación de Penitencia reinarán por la calles de Nuestra Ciudad. Yo solo soy un aprendiz bajo las órdenes del Maestro, ayudando a construir la Fe, ayudando a construir Vera. Las palabras las escribe el corazón. La voz sale del alma. ¡Esperamos en Vera!”
Dando paso de forma majestuosa a la descripción en forma de verso de las imágenes y misterios que constituyen cada paso y cada Hermandad de nuestra ciudad, sin dejar de mencionar la importancia de la Cruz y su simbología litúrgica.
Este joven pregonero de forma honesta y sencilla continúo hablando de nuestra madre, esa Virgen de los Perdones que le acompañó en la niñez, juventud y amor y esa Virgen de las Angustias con la que camina al lado de sus hermanos y cofrades, patrona de esta ciudad por la que suspira y trabaja de forma incansable día tras día.
Para concluir diciendo:
“Mientras escribes en la noche, no te olvidas de la familia que me educó en la Fe de la Resurrección. En la familia que se encuentra entre nosotros, en la que está tocando a la puerta de la vida y en la que hoy estará sentada en primera fila en el Reino de los Cielos. Y en el Hermano, con el que nací en la Pasión, crecí en el Perdón, trabajé con el costal y soñamos en las Angustias. Va por ti Antonio. Menos paso quiero. Menos paso quiero. ¡AHÍ QUEDÓ!”.
Así terminaba el pregonero un pregón de altura, lleno de los matices que envuelven la Semana Santa veratense, contando como hilo conductor con la primavera y los sentidos que despierta y que nos evocan a que ya ha llegado nuestra Semana Grande. Fue un pregón muy emotivo, en el que incluso hubo lágrimas, que concluyó con un largo y clamoroso aplauso de todos los asistentes. Para poner fin a tan brillante acto, y en el marco incomparable del templo parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación, que el obispo de la diócesis Monseñor Adolfo González Montes había dedicado y consagrado su altar en la mañana, Jerónima Caparrós Soler, hizo entrega a tan ilustre pregonero de un pergamino a modo de recuerdo.
