Y no les da vergüenza
Aquí rige el principio de que tan culpable es el que da como el que toma.
Sorprende sobremanera la actitud de los máximos responsables del todavía Gobierno Andaluz, especialmente de su presidente Griñán. Conocí a Griñán hace ya más de 18 años, siendo él ministro del Gobierno de Felipe González, y me trató con cordialidad que yo correspondí. Es más, cuando se trató de nuestra iniciativa para darle a mi querido Luis Sánchez Polack Tip la Medalla al Mérito en el Trabajo, Pepe Griñán se portó muy bien, pues era uno de los principales defensores de aquello.
Sin embargo, me cuesta contemplarle ahora metido hasta las cachas en el fangal de corrupción que existe en los poderes públicos andaluces; y me cuesta entender por qué no da la cara y tiene un gesto de valentía asumiendo errores ante su pueblo andaluz salvo que, en lugar de errores, él sepa que pueda estar implicado en situaciones que merezcan una calificación mucho más propia del ámbito del Código Penal. Pero, si fuera esto último, Griñán tiene que saber que, salvo que después funcione el pacto clásico de las alfombras, el Partido Popular, una vez mordida la presa, no la soltará fácilmente y, aunque la soltara, la jueza Alaya sin duda cumplirá con su deber. En todo caso, el más elemental sentido de la vergüenza impondría a mi parecer la obligación del presidente y de todos los demás implicados de dar explicaciones valientes, porque con toda seguridad eso sería mucho más digno.
Pero, a fin de cuentas, lo que también me importa son las cuentas, es decir, la persecución de todos aquellos que se han lucrado de la corrupción, porque aquí rige el principio de que tan culpable es el que da como el que toma, y parece que los tomantes siempre se van de rositas. Si el PP, como futuro posible Gobierno andaluz, no persigue realmente a estos, lo suyo habrá sido mera campaña electoral.
-Miguel Durán-
