Yo no he sido
Si no fuera porque estamos hablando de asuntos de índole grave, después de oír a algunos de nuestros políticos podría pensarse que muchos de ellos atesoran la secreta aspiración de la comedia o el monólogo hilarante, puesto que sólo desde la perspectiva cómica podría entenderse algunas cosas de las que dicen. Como por ejemplo, que quien fuera consejero de Empleo de la Junta de Andalucía en los felices días del tejemaneje de los ERES falsos, Manuel Recio, diga ahora que la culpa del desafortunado hotel del Algarrobico la ha tenido el PP y su política inmobiliaria. Flojo el chiste, si es que había ánimo jocoso en la ocurrencia, o gran ejemplo de descaro si realmente pretendía que alguien lo tomara en serio. Al gobierno de Rajoy se le pueden achacar, y con razón, numerosas cuitas y dolorosos cambios de criterio, pero en ningún caso podría establecerse la culpabilidad en una secuencia administrativa pilotada a tres bandas entre el ayuntamiento socialista de Carboneras, una Junta de Andalucía socialista y un gobierno central socialista. ¿Qué tecla pudo operar, pues, el PP durante todo el proceso de licitación, aprobación y construcción del epicéntrico hotel?. Pero a pesar de eso el señor Recio, el mismo que –al menos oficialmente- no fue capaz de enterarse de las golfadas perpetradas en su entorno más cercano, se muestra convencido de que toda la culpa del mamotreto la tienen otros. A este paso acabarán explicándonos que “Islero”, el toro que ultimó a Manolete en la plaza de Linares, tenía encaste popular y era de la afamada Ganadería Rajoy. Pero de momento, miran al Algarrobico y dicen: “Yo no he sido”. Pues ya les vale.

